sábado, 30 de agosto de 2014

MISA DE LA MARE DE DÉU DEL PUIG

1 de septiembre

BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA DE LOS ÁNGELES DEL PUIG

Fiesta

Hoy celebramos la fiesta en honor de la Bienaventurada Virgen María de los Ángeles del Puig, primera patrona del antiguo Reino de Valencia. Esta advocación va estrechamente unida al recuerdo de la incorporación de Valencia a la cristiandad. Las lecturas, que vamos a proclamar, recuerdan la observancia de la promesa hecha a Abrahán y llevada a su cumplimiento a partir de la Encarnación; porque nosotros somos también un pueblo peregrinante hacia la definitiva tierra prometida, de la cual Jesús es Rey y primicia. En las oraciones predomina la idea de patrocinio y protección de María sobre el Pueblo de Dios.

Antífona de entrada Cf. Jdt 13, 18. 19
El Señor te ha bendecido, Virgen María, más que a todas las mujeres de la tierra; ha glorificado tu nombre de tal modo, que tu alabanza está siempre en la boca de todos.

Oración colecta
Oh Dios,
que por la intercesión
de la Santísima Virgen de los Ángeles
restituiste a tu pueblo
la libertad del culto cristiano;
concédenos que, por su mediación maternal,
nos veamos libres del pecado en esta vida
y alcancemos gozar de tu presencia en la gloria.
Por nuestro Señor.

PRIMERA LECTURA

Como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abrahán y su descendencia por siempre

Lectura del libro del Génesis 12, 1-7
En aquellos días, el Señor dijo a Abrán:
—Sal de tu tierra y de la casa de tu padre hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti un gran pueblo, y te bendeciré, haré famoso tu nombre, y será una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo.
Abrán marchó, como le había dicho el Señor, y con él marchó Lot.
Abrán tenía setenta y cinco años cuando salió de Harán.
Abrán llevó consigo a Saray, su mujer; a Lot, su sobrino; todo lo que había adquirido y todos los esclavos que había ganado en Harán.
Salieron en dirección a Canaán y llegaron a la tierra de Canaán.
Abrán atravesó el país hasta la región de Siquén, hasta la encina de Moré (en aquel tiempo habitaban allí los cananeos).
El Señor se apareció a Abrán y le dijo:
—A tu descendencia le daré esta tierra.
Él construyó allí un altar en honor del Señor que se le había aparecido.
Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 112, 1-2.3-4.5-6.7-8
V. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.
R. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.

Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre.
R. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.

De la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.
El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre el cielo.
R. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.

¿Quién como el Señor Dios nuestro
que se eleva en su trono,
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra?
R. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.

Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo.
R. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.

Aleluya
(Si no se canta, puede omitirse.)
Aleluya, aleluya. Dichosa eres, santa Virgen María, y muy digna de alabanza: de ti ha salido el sol de justicia, Cristo nuestro Señor.
Aleluya.

EVANGELIO

Desde ahora, me felicitarán todas las generaciones

+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 46-55
María dijo:
—Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo.
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes;
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abrahán y su descendencia para siempre.
Palabra del Señor.

Oración sobre las ofrendas
Señor,
escucha las plegarias
y recibe las ofrendas
que te presentan los fieles
en honor de Santa María, siempre Virgen;
que sean agradables a tus ojos
y atraigan sobre el pueblo
tu auxilio y protección.
Por Jesucristo.

Prefacio
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario
es nuestro deber y salvación
darte gracias, Señor,
y proclamar tus maravillas
en la perfección de tus santos;
y, al conmemorar a la bienaventurada Virgen María,
exaltar especialmente tu generosidad
inspirándonos en su mismo cántico de alabanza.

En verdad hiciste obras grandes
en favor de todos los pueblos,
y has mantenido tu misericordia
de generación en generación,
cuando, al mirar la humillación de tu esclava,
por ella nos diste al autor de la vida,
Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro.

Por él,
los ángeles y los arcángeles
te adoran eternamente,
gozosos en tu presencia.
Permítenos unimos a sus voces
cantando tu alabanza:

Santo, Santo, Santo...

Antífona de la comunión Lc 1, 49
El Poderoso ha hecho obras grandes por mí; su nombre es santo.

Oración después de la comunión
Alimentados con el sacramento que nos salva,
te suplicamos, Señor,
que cuantos celebramos la fiesta de María, siempre Virgen,
merezcamos participar
de los frutos de la redención.

Por Jesucristo.

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