Adriaen Isenbrandt, Virgen con Niño


Recién recibida. Se encuentra en el Museo Nacional de Bellas Artes de Budapest. La coloco aquí por la belleza de su composición, que no desmerece de lo que en sí es la santa Madre de Dios.

Adriaen Isenbrandt
La composición es de un amaneramiento que resta emoción vital a los personajes, cuyos rasgos ha estilizado el pintor de acuerdo con un ideal de belleza puramente flamenco. En las carnaciones utiliza una técnica de modelado gradual que evita los contrastes, procedimiento que determina la escasa corporeidad de ambas figuras. En la indumentaria monocromática de la Virgen aplicó Isenbrandt sombras profundas que realzan pliegues de elegante linealidad.

EN VÍSPERAS DE LA ANUNCIACIÓN


María siempre virgen

Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, a inscribirse con María, su esposa, que estaba gestando. Ocurrió que cuando estaban allí se le cumplieron los días del parto, y le nació su hijo primogénito[1], y lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había para ellos lugar en el albergue.
(Del Evangelio de san Lucas 2, 4-7)

1. La Iglesia ha manifestado de modo constante su fe en la virginidad perpetua de María. Los textos más antiguos, cuando se refieren a la concepción de Jesús, llaman a María sencillamente Virgen, pero dando a entender que consideraban esa cualidad como un hecho permanente, referido a toda su vida.
Los cristianos de los primeros siglos expresaron esa convicción de fe mediante el término griego άεί–πάρθενoς "siempre virgen", creado para calificar de modo único y eficaz la persona de María, y expresar en una sola palabra la fe de la Iglesia en su virginidad perpetua. Lo encontramos ya en el segundo símbolo de fe de san Epifanio, en el año 374, con relación a la Encarnación: el Hijo de Dios "se encarnó, es decir, fue engendrado de modo perfecto por santa María, la siempre virgen, por obra del Espíritu Santo" (Ancoratus, 119, 5: DS 44).
La expresión siempre virgen fue recogida por el segundo concilio de Constantinopla, que afirmó: el Verbo de Dios "se encarnó de la santa gloriosa Madre de Dios y siempre Virgen María, y nació de ella" (DS 422). Esta doctrina fue confirmada por otros dos concilios ecuménicos, el cuarto de Letrán, año 1215 (DS 801), y el segundo de Lyon, año 1274 (DS 852), y por el texto de la definición del dogma de la Asunción, año 1950 (DS 3.903), en el que la virginidad perpetua de María es aducida entre los motivos de su elevación en cuerpo y alma a la gloria celeste.
2. Usando una fórmula sintética, la tradición de la Iglesia ha presentado a María como "virgen antes del parto, durante el parto y después del parto", afirmando, mediante la mención de estos tres momentos, que no dejó nunca de ser virgen.
De las tres, la afirmación de la virginidad antes del parto es, sin duda, la más importante, ya que se refiere a la concepción de Jesús y toca directamente el misterio mismo de la Encarnación. Esta verdad ha estado presente desde el principio y de forma constante en la fe de la Iglesia.
La virginidad durante el parto y después del parto, aunque se halla contenida implícitamente en el título de virgen atribuido a María ya en los orígenes de la Iglesia, se convierte en objeto de profundización doctrinal cuando algunos comienzan explícitamente a ponerla en duda. El Papa Hormisdas precisa que "el Hijo de Dios se hizo Hijo del hombre y nació en el tiempo como hombre, abriendo al nacer el seno de su madre (cf. Lc 2, 23) y, por el poder de Dios, sin romper la virginidad de su madre" (DS 368). Esta doctrina fue confirmada por el concilio Vaticano II, en el que se afirma que el Hijo primogénito de María "no menoscabó su integridad virginal, sino que la santificó" (Lumen gentium, 57). Por lo que se refiere a la virginidad después del parto, es preciso destacar ante todo que no hay motivos para pensar que la voluntad de permanecer virgen, manifestada por María en el momento de la Anunciación (cf. Lc 1, 34), haya cambiado posteriormente. Además, el sentido inmediato de las palabras: "Mujer, ahí tienes a tu hijo", "ahí tienes a tu madre" (Jn 19, 26-27), que Jesús dirige desde la cruz a María y al discípulo predilecto, hace suponer una situación que excluye la presencia de otros hijos nacidos de María.
Los que niegan la virginidad después del parto han pensado encontrar un argumento probatorio en el término "primogénito", que el evangelio atribuye a Jesús (cf. Lc 2, 7), como si esa expresión diera a entender que María engendró otros hijos después de Jesús. Pero la palabra "primogénito" significa literalmente "hijo no precedido por otro" y, de por sí, prescinde de la existencia de otros hijos. Además, el evangelista subraya esta característica del Niño, pues con el nacimiento del primogénito estaban vinculadas algunas prescripciones de la ley judaica, independientemente del hecho de que la madre hubiera dado a luz otros hijos. A cada hijo único se aplicaban, por consiguiente, esas prescripciones por ser "el primogénito" (cf. Lc 2, 23).
3. Según algunos, contra la virginidad de María después del parto estarían aquellos textos evangélicos que recuerdan la existencia de cuatro "hermanos de Jesús": Santiago, José, Simón y Judas (cf. Mt 13, 55-56; Mc 6, 3), y de varias hermanas.
Conviene recordar que, tanto en la lengua hebrea como en la aramea, no existe un término particular para expresar la palabra primo y que, por consiguiente, los términos hermano y hermana tenían un significado muy amplio, que abarcaba varios grados de parentesco. En realidad, con el término hermanos de Jesús se indican los hijos de una María discípula de Cristo (cf. Mt 27, 56), que es designada de modo significativo como "la otra María" (Mt 28, 1). Se trata de parientes próximos de Jesús, según una expresión frecuente en el Antiguo Testamento (cf. Catecismo de la Iglesia católica, n. 500).
Así pues, María santísima es la siempre Virgen. Esta prerrogativa suya es consecuencia de la maternidad divina, que la consagró totalmente a la misión redentora de Cristo.28.08.1996.



     [1] La Sagrada Escritura suele llamar primogénito al primer varón que nace, sea o no seguido de otros hermanos (Cfr., Exodo 13,2; Números 15,8). Este sentido también se da en el lenguaje profano. Se lee en una inscripción egipcia encontrada en 1922, de la época contemporánea al nacimiento de Jesús, que una mujer llamada Arsinoe, murió en los dolores del parto de su hijo primogénito.

UN HUECO PARA EL ESPOSO DE LA SEÑORA

 Francisco de Goya y Lucientes, El sueño de san José

En este mes de marzo celebramos la fiesta de San José, cuyo título más genuino es esposo de santa María Virgen. No se trata de decir muchas cosas sobre san José, porque este blog es para la Señora, pero seguro que todos nos alegramos de encontrar un hueco para personaje tan interesante, alegre, servicial, generoso y humanamente perfecto. Cuánto puede hacer una persona con menos palabras. San José sirvió a la Señora, a la Virgen, a la Madre de Dios, para que Dios en su Hijo hiciera la redención. Algo tuvo que ver, pues, San José, y por tanto bien está que le hagamos un hueco en este blog.

Gaetano GANDOLFI, Sueño de san José

POEMA MARIANO




QUIERO SEGUIRTE A TI

Quiero seguir a ti, flor de las flores,
siempre decir cantar de tus loores;
non me partir de te servir,
mejor de las mejores.

Grand fianza he yo en ti, Señora,
la mi esperanza en ti es toda hora;
de tribulación sin tardanza,
venme librar agora.

Virgen muy santa, yo paso atribulado,
pena tanta, con dolor atormentado,
en tu esperanza coita atanta
que veo, mal pecado.

Estrella de la mar, puerto de folgura,
de dolor complido e de tristura,
venme librar e conortar,
Señora del altura.

Nunca fallesce la tu merced complida,
siempre guareces de coitas e das vida;
nunca parece nin entristece
quien a ti non olvida.

Sufro grand mal sin merecer, a tuerto,
esquivo tal, porque pienso ser muerto;
más tú me val, que non veo ál,
que me saque a puerto.

Juan Ruiz
Arcipreste de Hita

11 de febrero: NUESTRA SEÑORA DE LOURDES


Oración colecta
Dios de misericordia, remedia con el amparo del cielo nuestro desvalimiento, para que, cuantos celebramos la memoria de la inmaculada Virgen María, Madre de Dios, podamos, por su intercesión, vernos libres de nuestros pecados. Por nuestro Señor Jesucristo.

11 de febrero: NUESTRA SEÑORA DE LOURDES


Las apariciones en Lourdes, Francia



Santa Bernardet
Bernadette al principio se asustó, pero luego comenzó a rezar el rosario que siempre llevaba consigo, al mismo tiempo que la niña, la Señora pasaba las cuentas del suyo entre sus dedos, al finalizar, la Virgen María retrocedió hacia la Gruta y desapareció. Estas apariciones se repitieron 18 veces, hasta el día 16 de julio.
El 18 de febrero en la tercera aparición la Virgen le dijo a Bernadette: "Ven aquí durante quince días seguidos". La niña le prometió hacerlo y la Señora le expresó "Yo te prometo que serás muy feliz, no en este mundo, sino en el otro".
La noticia de las apariciones se corrió por toda la comarca, y muchos acudían a la gruta creyendo en el suceso, otros se burlaban.
En la novena aparición, el 25 de febrero, la Señora mando a Bernadette beber y lavarse los pies en el agua de una fuente, señalándole el fondo de la gruta. La niña no la encontró, pero obedeció la solicitud de la Virgen, y escarbó en el suelo, produciéndose el primer brote del milagroso manantial de Lourdes.
En las apariciones, la Señora exhortó a la niña a rogar por los pecadores, manifestó el deseo de que en el lugar sea erigida una capilla y mando a Bernadette besar la tierra, como acto de penitencia para ella y para otros, el pueblo presente en el lugar también la imitó, práctica que continúa hasta el día de hoy.
El 25 de marzo, a pedido del párroco del lugar, la niña pregunta a la Señora: ¿Quién eres?, y ella le responde: "Yo soy la Inmaculada Concepción".
Luego Bernadette fue a contarle al sacerdote, y él quedó asombrado, pues era casi imposible que una jovencita analfabeta pudiese saber sobre el dogma de la Inmaculada Concepción, declarado por el Papa Pío IX en 1854.
En la aparición del día 5 de abril, la niña permanece en éxtasis, sin quemarse por la vela que se consume entre sus manos.
El 16 de julio de 1858, la Virgen María aparece por última vez y se despide de Bernadette.
En el lugar se comenzó a construirse un Santuario, el Papa Pío IX le dio el titulo de Basílica en 1874. Las apariciones fueron declaradas auténticas el 18 de Enero 1862.
Lourdes es uno de los lugares de mayor peregrinaje en el mundo, millones de personas acuden cada año y muchísimos enfermos han sido sanados en sus aguas milagrosas.

El 11 de febrero de 1858, Bernadette, una niña de catorce años, recogía leña en Massbielle, en las afueras de Lourdes, cuando acercándose a una gruta, una oleada de viento la sorprendió y vio una nube dorada y a una Señora vestida de blanco, con sus pies descalzos cubiertos por dos rosas doradas, que parecían apoyarse sobre las ramas de un rosal, en su cintura tenia una ancha cinta azul, sus manos juntas estaban en posición de oración y llevaba un rosario.

La fiesta de Nuestra Señora de Lourdes se celebra el día de su primera aparición, el 11 de febrero.


El mensaje de la Virgen


El Mensaje que la Santísima Virgen dio en Lourdes, Francia, en 1858, puede resumirse en los siguientes puntos:
1-Es un agradecimiento del cielo por la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, que se había declarado cuatro años antes (1854), al mismo tiempo que así se presenta Ella misma como Madre y modelo de pureza para el mundo que está necesitado de esta virtud.
2-Es una exaltación a la virtudes de la pobreza y humildad aceptadas cristianamente, al escoger a Bernardita como instrumento de su mensaje.
3-Un mensaje importantísimo en Lourdes es el de la Cruz. La Santísima Virgen le repite que lo importante es ser feliz en la otra vida, aunque para ello sea preciso aceptar la cruz.
4-Importancia de la oración, del rosario, de la penitencia y humildad; también, un mensaje de misericordia infinita para los pecadores y del cuidado de los enfermos.

Bernardette Soubirous


Santa Bernardita IncorruptaBernadette Soubirous nació el 7 de enero de 1844, en el pueblo de Lourdes, Francia. Su nombre era Marie Bernard, pero la llamaban Bernadette. De precaria salud desde niña, asmática, tiempo después de las apariciones, fue admitida en la Comunidad de Hijas de la Caridad de Nevers. En julio de 1866 comenzó su noviciado y el 22 de septiembre de 1878 pronunció sus votos, falleció unos meses después, el día 16 de Abril de 1879.
La vida de Bernadette, después de las apariciones estuvo llena de enfermedades y humillaciones, soportó muchos dolores, tenia tuberculosis, un tumor en la rodilla, problemas en los oídos.

En los primeros años con las religiosas, la jovencita sufrió mucho, no solo por su mala salud, sino a causa de que la Madre superiora del lugar no creía en sus enfermedades, inclusive decía que cojeaba de su pierna para llamar la atención.

Como religiosa se dedicó a ser asistente de enfermería y más tarde cuando ya estuvo muy mal de salud, fue sacristana. Antes de morir dijo: "Ruega, Señora, por esta pobre pecadora".
Trinta años más tarde, su cadáver fue exhumado, y hallado en perfecto estado de conservación, unos años después, poco antes de su Beatificación, efectuada el 12 de Junio de 1925, se realizó un segundo reconocimiento del cuerpo, el cual seguía intacto.
Bernadette fue canonizada el 8 de Diciembre de 1933. Su cuerpo incorrupto todavía puede verse en el Convento de Nevers, dentro de un féretro de cristal. La festividad de la Santa se celebra el 16 de Abril.



Misa y Oficio de la Virgen María

ORACIÓN EN EL ACTO DE LAS ÚLTIMAS MIRADAS

          Es Jueves Santo, 28 de marzo de 2024, al filo de las 24:00 horas entre el Jueves y Viernes Santo. Han llegado las imágenes, cada u...