I VÍSPERAS DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR

2 de febrero

LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR

Fiesta

Las I Vísperas sólo se celebran cuando la fiesta de la Presentación del Señor cae en domingo.

Oración del atardecer

I Vísperas
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

De una Virgen hermosa
celos tiene el sol,
porque vio en sus brazos
otro Sol mayor.

Cuando del oriente salió
el sol dorado,
y otro Sol helado
miró tan ardiente,
quitó de la frente
la corona bella,
y a los pies de la Estrella
su lumbre adoró,
porque vio en sus brazos
otro Sol mayor.

«Hermosa María
-dice el sol, vencido-,
de vos ha nacido
el Sol que podía
dar al mundo el día
que ha deseado.»
Esto dijo, humillado,
a María el sol,
porque vio en sus brazos
otro Sol mayor.

Al Padre y al Hijo
gloria y bendición,
y al Espíritu Santo
por los siglos honor. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. Sus padres llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarlo al Señor.

Salmo 112

Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre:
de la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra?

Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo;
a la estéril le da un puesto en la casa,
como madre feliz de hijos.

Ant. Sus padres llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarlo al Señor.

Ant. 2. Adorna tu tálamo, oh Sión, y recibe a Cristo, tu rey.

Salmo 147

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.

Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;

hace caer el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. 

Ant. Adorna tu tálamo, oh Sión, y recibe a Cristo, tu rey.

Ant. 3. Dichoso eres, Simeón, porque recibiste en tus brazos a Cristo el Señor, salvador de su pueblo.

Cántico Flp 2, 6-11

Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios,
al contrario, se anonadó a sí mismo,
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte
y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Ant. Dichoso eres, Simeón, porque recibiste en tus brazos a Cristo el Señor, salvador de su pueblo.

LECTURA BREVE Hb 10, 5-7

Cristo, al entrar en este mundo, dice: «No quisiste sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no te complaciste en holocaustos ni en sacrificios por el pecado; entonces yo exclamé: “Ya estoy aquí, oh Dios, para cumplir tu voluntad" -pues así está escrito de mí en el rollo de la ley-.”»

RESPONSORIO BREVE

V. El Señor revela su salvación.
R. El Señor revela su salvación.
V. Que presentó ante todos los pueblos.
R. Su salvación.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor revela su salvación.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El anciano llevaba al niño, pero era el niño quien guiaba al anciano; la Virgen lo dio a luz, permaneciendo virgen después del parto; y adoró a quien ella misma había engendrado.

Magnificat Lc 1, 46-55
ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

+ Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria la Padre.

Ant. El anciano llevaba al niño, pero era el niño quien guiaba al anciano; la Virgen lo dio a luz, permaneciendo virgen después del parto; y adoró a quien ella misma había engendrado.

PRECES

Adoremos a Cristo, nuestro salvador presentado en el templo, y supliquémosle, diciendo:
Que nuestros ojos vean tu salvación.

Cristo salvador, tú que eres la luz para alumbrar las naciones,
— ilumina a los que aún te desconocen y haz que crean en ti, Dios verdadero.

Redentor nuestro y gloria de tu pueblo Israel,
— haz que tu Iglesia sea la luz de las naciones.

Señor Jesucristo, deseado de todos los pueblos y contemplado por los ojos del justo Simeón,
— haz que todos los hombres puedan alcanzar tu salvación.

Señor, que dispusiste que, al ser tú presentado en el templo, el justo Simeón anunciara a tu madre que una espada atravesaría su alma,
— fortifica a quienes sufren tribulaciones a causa de tu servicio.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Cristo, felicidad de los santos, a quien Simeón pudo contemplar antes de la muerte como tanto había deseado,
— haz que los difuntos que desean contemplar tu rostro se sacien de tu visión.

Con el deseo de que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres, pidamos al Padre que su reino llegue al mundo: Padre nuestro.

Oración


Dios todopoderoso y eterno, te rogamos humildemente que, así como tu Hijo unigénito, revestido de nuestra humanidad, ha sido presentado hoy en el templo, nos concedas, de igual modo, a nosotros la gracia de ser presentados delante de ti con el alma limpia. Por nuestro Señor Jesucristo.

CONCLUSIÓN

Dicha la oración conclusiva, se termina con la bendición.
Si preside el obispo, es conveniente que éste bendiga al pueblo con la bendición solemne, como sigue:

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Que la paz de Dios, que sobrepasa todo anhelo y esfuerzo humano, custodie vuestro corazón y vuestra inteligencia en el amor y conocimiento de Dios y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.  
R. Amén.
V. La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
R. Amén.

En lugar de la bendición anterior, puede usar la bendición solemne propia o alguna de las oraciones sobre el pueblo, que se encuentran en el Misal romano, o bien puede bendecir al pueblo como el presbítero.
Si preside un presbítero o un diácono, bendice al pueblo como el obispo, o bien con la bendición común, como sigue:

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
R. Amén.

Si se despide a la comunidad, se añade la invitación:

V. Podéis ir en paz.
R. Demos gracias a Dios.

En el rezo individual o en una celebración comunitaria presidida por un ministro no ordenado, se dice:

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

VIRGEN DE LA CANDELARIA

El día 2 de febrero celebra la Iglesia la Fiesta de la PRESENTACIÓN DEL SEÑOR, por precedencia se celebra incluso en domingo. Aquí los textos de la Misa de esta fiesta:


2 de febrero

LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR

Fiesta


Bendición y procesión de las candelas

Primera forma: Procesión

1. En la hora más oportuna se reúnen todos en una iglesia o en otro lugar conveniente, fuera de la iglesia hacia la que va a encaminarse la procesión. Los fieles tienen en sus manos las candelas, apagadas.
2. Llega el sacerdote con los ministros, revestidos con vestiduras blancas como para la misa, si bien puede el sacerdote usar el pluvial hasta que termine la procesión.
3. Se encienden las candelas mientras se canta la antífona:

El Señor llega con poder. Iluminará los ojos de sus siervos. Aleluya.

U otro cántico apropiado.
4. El sacerdote saluda como de costumbre al pueblo y hace luego una breve monición para invitar a los fieles a celebrar esta fiesta de manera activa y consciente. Puede servirse de esta monición o de otra semejante:

Hace hoy cuarenta días hemos celebrado, llenos de gozo, la fiesta del Nacimiento del Señor.
Hoy es el día en que Jesús fue presentado en el templo para cumplir la ley, pero sobre todo para encontrarse con el pueblo creyente. Impulsados por el Espíritu Santo, llegaron al templo los santos ancianos Simeón y Ana que, iluminados por el mismo Espíritu, conocieron al Señor y lo proclamaron con alegría. De la misma manera nosotros, congregados en una sola familia por el Espíritu Santo, vayamos a la casa de Dios, al encuentro de Cristo. Lo encontraremos y lo conoceremos en la fracción del pan, hasta que vuelva revestido de gloria.

5. Después de la monición, el sacerdote bendice las candelas diciendo con las manos juntas:

Oremos.
Oh Dios, fuente y origen de toda luz, que has mostrado hoy a Cristo, luz de las naciones, al justo Simeón: dígnate santificar con tu + bendición estos cirios; acepta los deseos de tu pueblo que, llevándolos encendidos en las manos, se ha reunido para cantar tus alabanzas, y concédenos caminar por la senda del bien, para que podamos llegar a la luz eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

O bien:

Oremos.
Oh Dios, luz verdadera, autor y dador de la luz eterna, infunde en el corazón de los fieles la luz que no se extingue, para que, cuantos son iluminados en tu templo por la luz de estos cirios, puedan llegar felizmente al esplendor de tu gloria. Por Jesucristo nuestro Señor.

Y rocía las candelas con agua bendita, sin decir nada.
6. El sacerdote recibe su propia candela y comienza la procesión, después de decir:

Marchemos en paz al encuentro del Señor.

7. Durante la procesión se canta la siguiente antífona con el cántico indicado u otro semejante:

Ant. Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.

Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz.

Ant. Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.

Porque mis ojos han visto a tu Salvador.

Ant. Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.

A quien has presentado ante todos los pueblos.

Ant. Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.

8. Al entrar la procesión en la iglesia se canta el introito de la misa. Llegado el sacerdote al altar, lo venera, y, si parece oportuno, lo inciensa. Va a la sede, se quita el pluvial, si es que lo ha usado en la procesión, y se pone la casulla; y, después del cántico del Gloria, dice la colecta. Y la misa prosigue como de costumbre.

Segunda forma: Entrada solemne

9. Los fieles, con las candelas en sus manos, se reúnen en la iglesia. El sacerdote, con vestiduras blancas, acompañado de los ministros y algunos fieles, va a un lugar adecuado, bien delante de la puerta de la iglesia, bien dentro del recinto sagrado, con tal de que los fieles puedan ver y participar cómodamente en el rito.
10. Una vez llegados al lugar elegido para la bendición, se encienden las candelas y se canta la antífona: El Señor llega, o algún otro canto apropiado.
11. Tras el saludo y monición, el sacerdote bendice las candelas tal como se indica arriba en los números 4-5; y se organiza la procesión hacia el altar, con cánticos (números 6–7). Para la misa se observa lo ya indicado en el número 8. 

Misa
Antífona de entrada Sal 47, 10-11
Oh Dios, hemos recibido tu misericordia en medio de tu templo. Como tu renombre, oh Dios, tu alabanza llega al confín de la tierra; tu diestra está llena de justicia.

Se dice Gloria.

Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, te rogamos humildemente que, así como tu Hijo unigénito, revestido de nuestra humanidad, ha sido presentado hoy en el templo, nos concedas, de igual modo, a nosotros la gracia de ser presentados delante de ti con el alma limpia. Por nuestro Señor Jesucristo.

Cuando esta fiesta no cae en domingo, antes del evangelio se escoge una sola de las lecturas siguientes:

PRIMERA LECTURA
Entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis

Lectura de la profecía de Malaquías 3, 1-4
Así dice el Señor:
«Mirad, yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino ante mí.
De pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis, el mensajero de la alianza que vosotros deseáis.
Miradlo entrar -dice el Señor de los ejércitos-.
¿Quién podrá resistir el día de su venida?, ¿quién quedará en pie cuando aparezca? Será un fuego de fundidor, una lejía de lavandero: se sentará como un fundidor que refina la plata,
como a plata y a oro refinará a los hijos de Leví, y presentarán al Señor la ofrenda como es debido.
Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, como en los años antiguos.»
Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 23, 7. 8.9.10 (R.: 10b)
R. El Señor, Dios de los ejércitos, es el Rey de la gloria.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria. R.

-¿Quién es ese Rey de la gloria?
-El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra. R.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria. R.

-¿Quién es ese Rey de la gloria?
-El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria. R.

SEGUNDA LECTURA
Tenía que parecerse en todo a sus hermanos

Lectura de la carta a los Hebreos 2, 14-18
Los hijos de una familia son todos de la misma carne y sangre, y de nuestra carne y sangre participó también Jesús; así, muriendo, aniquiló al que tenía el poder de la muerte, es decir, al diablo, y liberó a todos los que por miedo a la muerte pasaba la vida entera como esclavos.
Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote compasivo y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar así los pecados del pueblo. Como él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella.
Palabra de Dios.

Aleluya Lc 2, 32
Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.

EVANGELIO
Mis ojos han visto a tu Salvador

☩ Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 22-40
Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.»
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
-«Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.»
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.
Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre:
-«Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.
Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.
El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.
Palabra del Señor.

O bien más breve:

☩ Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 22-32
Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.»
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
-«Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.»
Palabra del Señor.

Si coincide en domingo, se dice Credo.


Oración sobre las ofrendas
Sea grata a tus ojos, Señor, la ofrenda que la Iglesia te presenta llena de alegría, a ti que has querido que tu Hijo unigénito se inmolara como cordero inocente para la salvación del mundo. Por Jesucristo nuestro Señor.

Prefacio
EL MISTERIO DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.

Porque hoy, tu Hijo es presentado en el templo
y es proclamado por el Espíritu:
Gloria de Israel y luz de las naciones

Por eso,
nosotros, llenos de alegría
salimos al encuentro del Salvador,
mientras te alabamos con los ángeles y los santos
cantando sin cesar:

Santo, Santo, Santo.

Antífona de comunión Lc 2, 30-31
Mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos.

Oración después de la comunión

Por estos sacramentos que hemos recibido, llénanos de tu gracia, Señor, tú que has colmado plenamente la esperanza de Simeón; y así como a él no le dejaste morir sin haber tenido en sus brazos a Cristo, concédenos a nosotros, que caminamos al encuentro del Señor, merecer el premio de la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

ACUSE DE RECIBO

Agradezco los buenos deseos de la Cofradía del Cristo del Llauradors y os deseo a todos una muy feliz Navidad y las bendiciones del Niño Jesús para 2014.

NUEVO ACUSE DE RECIBO

El Rector del Seminario Mayor de Valencia, D. Fernando Ramón Casas, me ha hecho llegar la Revista que con ocasión de las fiestas de la Inmaculada Concepción, Patrona del Seminario, edita la Institución en donde nos preparamos en otro tiempo para el sacerdocio.
Profusa y bella edición de una revista que invita a interesarse por el Seminario.
Ante las próximas fiestas de la Inmaculada Concepción, nos felicitamos todos y sobre todo al Seminario y sus seminaristas.

ACUSE DE RECIBO

El Arzobispado, a través de la Vicaría de Evangelización, me ha hecho llegar el Cuaderno de Pastoral 2013-2014 Seréis mis testigos para Adviento-Navidad.
Se trata de un buen subsidio para la Pastoral. No se trata de que ahí esté todo, sino que está lo que necesito, y algunas cosas que no necesito yo, pero otros sí.
Agradezco estos materiales, sobre todo porque de unos años a esta parte me van perfectamente para preparar la Eucaristía de los domingos de Adviento. Felicito y agradezco a los que lo confeccionan y o ponen a nuestra disposición. No por perentorio es despreciable; aseguro su gran utilidad pastoral.
Quien no reciba el cuaderno impreso puede bajarlo de la web de la Vicaría de Evangelización: http://www.evangelizacionvalencia.org

NOTAS DE LA EXHORTACIÓN APOSTÓLICA "EVANGELII GAUDIUM"


[1] Pablo VI, Exhort. ap. Gaudete in Domino (9 mayo 1975), 22: AAS 67 (1975), 297.
[2] Ibíd., 8: AAS 67 (1975), 292.
[3] Carta enc. Deus caritas est (25 diciembre 2005), 1: AAS 98 (2006), 217.
[4] V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento de Aparecida, 360.
[5] Ibíd.
[6] Pablo VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi (8 diciembre 1975), 80: AAS 68 (1976), 75.
[7] Cántico espiritual, 36, 10.
[8] Adversus haereses, IV, c. 34, n. 1: PG 7, 1083: «Omnem novitatem attulit, semetipsum afferens».
[9] Pablo VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi (8 diciembre 1975), 7: AAS 68 (1976), 9.
[10] Cf. Propositio 7.
[12]Ibíd.
[14] Carta enc. Redemptoris missio (7 diciembre 1990), 34: AAS 83 (1991), 280.
[15] Ibíd., 40: AAS 83 (1991), 287.
[16] Ibíd., 86: AAS 83 (1991), 333.
[17] V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento de Aparecida, 548.
[18] Ibíd., 370.
[19] Cf. Propositio 1.
[20] Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Christifideles laici (30 diciembre 1988), 32: AAS 81 (1989), 451.
[21] V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento de Aparecida, 201.
[22] Ibíd., 551.
[23] Pablo VI, Carta enc. Ecclesiam suam (6 agosto 1964), 3: AAS 56 (1964), 611-612.
[24] Conc. Ecum. Vat. II, Decreto Unitatis redintegratio, sobre el ecumenismo, 6.
[25] Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Ecclesia in Oceania (22 noviembre 2001), 19: AAS 94 (2002), 390.
[26] Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Christifideles laici (30 diciembre 1988), 26: AAS 81 (1989), 438.
[27] Cf. Propositio 26.
[28] Cf. Propositio 44.
[29]Cf. Propositio 26.
[30] Cf. Propositio 41.
[31] Conc. Ecum. Vat. II, Decreto Christus Dominus, sobre el oficio pastoral de los Obispos, 11.
[32] Cf. Benedicto XVI, Discurso a los participantes en un Congreso con ocasión del 40 Aniversario del Decreto Ad Gentes (11 marzo 2006): AAS 98 (2006), 337.
[33] Cf. Propositio 42.
[34] Cf. cc. 460-468; 492-502; 511-514; 536-537.
[35] Carta enc. Ut unum sint (25 mayo 1995), 95: AAS 87 (1995), 977-978.
[36] Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 23.
[37] Cf. Juan Pablo II, Motu proprio Apostolos suos (21 mayo 1998): AAS 90 (1998), 641-658.
[38] Conc. Ecum. Vat. II, Decreto Unitatis redintegratio, sobre el ecumenismo, 11.
[39] Cf. Summa Theologiae I-II, q. 66, art. 4-6.
[40] Summa Theologiae I-II, q. 108, art. 1.
[41] Summa Theologiae II-II, q. 30, art. 4. Cf. ibíd. q. 30, art. 4, ad 1: «No adoramos a Dios con sacrificios y dones exteriores por Él mismo, sino por nosotros y por el prójimo. Él no necesita nuestros sacrificios, peroquiere que se los ofrezcamos por nuestra devoción y para la utilidad del prójimo. Por eso, la misericordia, que socorre los defectos ajenos, es el sacrificio que más le agrada, ya que causa más de cerca la utilidad del prójimo».
[42] Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Dei Verbum, sobre la divina Revelación, 12.
[43] Juan Pablo II, Motu proprio Socialium Scientiarum (1 enero 1994): AAS 86 (1994), 209.
[44] Santo Tomás de Aquino remarcaba que la multiplicidad y la variedad «proviene de la intención del primer agente», quien quiso que «lo que faltaba a cada cosa para representar la bondad divina, fuera suplido por las otras», porque su bondad «no podría representarse convenientemente por una sola criatura» (Summa Theologiae I, q. 47, art. 1). Por eso nosotros necesitamos captar la variedad de las cosas en sus múltiples relaciones (cf. Summa Theologiae I, q. 47, art. 2, ad 1; q. 47, art. 3). Por razones análogas, necesitamos escucharnos unos a otros y complementarnos en nuestra captación parcial de la realidad y del Evangelio.
[45] Juan XXIII, Discurso en la solemne apertura del Concilio Vaticano II (11 octubre 1962): AAS 54 (1962), 792: «Est enim aliud ipsum depositum fidei, seu veritates, quae veneranda doctrina nostra continentur, aliud modus, quo eaedem enuntiantur».
[46] Juan Pablo II, Carta enc. Ut unum sint (25 mayo 1995), 19: AAS 87 (1995), 933.
[47] Summa Theologiae I-II, q. 107, art. 4.
[48] Ibíd.
[49] N. 1735.
[50] Cf. Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Familiaris consortio (22 noviembre 1981), 34: AAS 74 (1982), 123.
[51] Cf. San Ambrosio, De Sacramentis, IV, 6, 28: PL 16, 464: «Tengo que recibirle siempre, para que siempre perdone mis pecados. Si peco continuamente, he de tener siempre un remedio»; ibíd., IV, 5, 24: PL 16, 463: «El que comió el maná murió; el que coma de este cuerpo obtendrá el perdón de sus pecados»; SanCirilo de Alejandría, In Joh. Evang. IV, 2: PG 73, 584-585: «Me he examinado y me he reconocido indigno. A los que así hablan les digo: ¿y cuándo seréis dignos? ¿Cuándo os presentaréis entonces ante Cristo? Y si vuestros pecados os impiden acercaros y si nunca vais a dejar de caer –¿quién conoce sus delitos?, dice el salmo–, ¿os quedaréis sin participar de la santificación que vivifica para la eternidad?».
[52] Benedicto XVI, Discurso durante el encuentro con el Episcopado brasileño en la Catedral de San Pablo, Brasil (11 mayo 2007), 3: AAS 99 (2007), 428.
[53] Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Pastores dabo vobis (25 marzo 1992), 10: AAS 84 (1992), 673.
[54] Pablo VI, Carta enc. Ecclesiam suam (6 agosto 1964), 19: AAS 56 (1964), 632.
[55] San Juan Crisóstomo, De Lazaro Concio II, 6: PG 48, 992D.
[56] Cf. Propositio 13.
[57] Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Ecclesia in Africa (14 septiembre 1995), 52: AAS 88 (1996), 32-33; Id., Carta enc. Sollicitudo rei socialis (30 diciembre 1987), 22: AAS 80 (1988), 539.
[58] Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Ecclesia in Asia (6 noviembre 1999), 7: AAS 92 (2000), 458.
[59] United States Conference of Catholic Bishops, Ministry to Persons with a Homosexual Inclination: Guidelines for Pastoral Care (2006), 17.
[60] Conférence des Évêques de France. Conseil Famille et Société, Elargir le mariage aux personnes de même sexe? Ouvrons le débat! (28 septiembre 2012).
[61] Cf. Propositio 25.
[62] Azione Cattolica Italiana, Messaggio della XIV Assemblea Nazionale alla Chiesa ed al Paese (8 mayo 2011).
[63] J. Ratzinger, Situación actual de la fe y la teología. Conferencia pronunciada en el Encuentro de Presidentes de Comisiones Episcopales de América Latina para la doctrina de la fe, celebrado en Guadalajara, México, 1996, publicada en L’Osservatore Romano, 1 noviembre 1996. Cf. V Conferencia general del Episcopado latinoamericano y del Caribe, Documento de Aparecida, 12.
[64] G.Bernanos, Journal d’un curé de campagne, Paris 1974, 135.
[65] Juan XXIII, Discurso de apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II (11 octubre 1962), 4, 2-4: AAS 54 (1962), 789.
[66]J. H. Newman, Letter of 26 January 1833,enThe Letters and Diaries of John Henry Newman, III, Oxford 1979, 204.
[67] Benedicto XVI, Homilía durante la Santa Misa de apertura del Año de la Fe (11 octubre 2012): AAS 104 (2012), 881.
[68] Tomás de Kempis, De Imitatione Christi, Liber Primus, IX, 5: «La imaginación y mudanza de lugares engañó a muchos».
[69] Vale el testimonio de Santa Teresa de Lisieux, en su trato con aquella hermana que le resultaba particularmente desagradable, donde una experiencia interior tuvo un impacto decisivo: «Una tarde de invierno estaba yo cumpliendo, como de costumbre, mi dulce tarea para con la hermana Saint-Pierre. Hacía frío, anochecía… De pronto, oí a lo lejos el sonido armonioso de un instrumento musical. Entonces me imaginé un salón muy bien iluminado, todo resplandeciente de ricos dorados; y en él, señoritas elegantemente vestidas, prodigándose mutuamente cumplidos y cortesías mundanas. Luego posé la mirada en la pobre enferma, a quien yo sostenía. En lugar de una melodía, escuchaba de vez en cuando sus gemidos lastimeros […] Yo no puedo expresar lo que pasó en mi alma. Lo único que sé es que el Señor la iluminó con los rayos de la verdad, los cuales sobrepasaban de tal modo el brillo tenebroso de las fiestas de la tierra, que no podía creer en mi felicidad» (Santa Teresa de Lisieux, Manuscrito C, 29 vº-30 rº, en Oeuvres complètes, Paris 1992, 274-275).
[70] Cf. Propositio 8.
[71] H. de Lubac, Méditation sur l’Église, Paris 1968, 231.
[72] Pontificio Consejo «Justicia y Paz», Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 295.
[73] Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Christifideles laici (30 diciembre 1988), 51: AAS 81 (1989), 493.
[74] Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración Inter Insigniores, sobre la cuestión de la admisión de la mujer al sacerdocio ministerial (15 octubre 1976), VI: AAS 69 (1977) 115, citada en Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Christifideles laici (30 diciembre 1988), 51, nota 190: AAS 81 (1989), 493.
[75] Juan Pablo II, Carta ap. Mulieris dignitatem (15 agosto 1988), 27: AAS 80 (1988), 1718.
[76] Cf. Propositio 51.
[77] Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Ecclesia in Asia (6 noviembre 1999), 19: AAS 92 (2000), 478.
[78] Ibíd., 2: AAS 92 (2000), 451.
[79] Cf. Propositio 4.
[80] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 1.
[82] Cf. Propositio 6; Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, 22.
[83] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 9.
[84] Cf. III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento de Puebla, 386-387.
[85] Conc. Ecum. Vat.II, Const. past. Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, 36.
[86] Ibíd., 25.
[87] Ibíd., 53.
[88] Juan Pablo II, Carta ap. Novo Millennio ineunte (6 enero 2001), 40: AAS 93 (2001), 294-295.
[89] Ibíd., 40: AAS 93 (2001), 295.
[90] Juan Pablo II, Carta enc. Redemptoris missio (7 diciembre 1990), 52: AAS 83 (1991), 300.Cf.Exhort. ap. Catechesi Tradendae (16 octubre 1979), 53: AAS 71 (1979), 1321.
[91] Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Ecclesia in Oceania (22 noviembre 2001), 16: AAS 94 (2002), 384.
[92] Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Ecclesia in Africa (14 septiembre 1995), 61: AAS 88 (1996), 39.
[93] Cf. Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae, I, q. 39, art. 8 cons. 2: «Excluido el Espíritu Santo, que es el nexo de ambos, no se puede entender la unidad de conexión entre el Padre y el Hijo»; cf. también I, q. 37, art. 1, ad 3.
[94] Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Ecclesia in Oceania (22 noviembre 2001), 17: AAS 94 (2002), 385.
[95] Cf. Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Ecclesia in Asia (6 noviembre 1999), 20: AAS 92 (2000), 480.
[96] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 12.
[97] Juan Pablo II, Carta enc. Fides et ratio (14 septiembre 1998), 71: AAS 91 (1999), 60.
[98] III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento de Puebla, 450; cf. V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento de Aparecida, 264.
[99] Cf. Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Ecclesia in Asia (6 noviembre 1999), 21: AAS 92 (2000), 483.
[100] N. 48: AAS 68 (1976), 38.
[101] Ibíd.
[103] V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento de Aparecida, 262.
[104] Ibíd., 263.
[105] Cf. Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae II-II, q. 2, art. 2.
[106] V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento de Aparecida, 264.
[107] Ibíd.
[108] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 12.
[109] Cf. Propositio 17.
[110] Cf. Propositio 30.
[111] Cf. Propositio 27.
[112] Juan Pablo II, Carta ap. Dies Domini (31 mayo 1998), 41: AAS 90 (1998), 738-739.
[113] Pablo VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi (8 diciembre 1975), 78: AAS 68 (1976), 71.
[114] Ibíd.
[115] Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Pastores dabo vobis (25 marzo 1992), 26: AAS 84 (1992), 698.
[116] Ibíd., 25: AAS 84 (1992), 696.
[117] Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae II-II, q. 188, art. 6.
[118] Pablo VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi (8 diciembre 1975), 76: AAS 68 (1976), 68.
[119] Ibíd., 75: AAS 68 (1976), 65.
[120] Ibíd., 63: AAS 68 (1976), 53.
[121] Ibíd., 43: AAS 68 (1976), 33.
[122] Ibíd.
[123] Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Pastores dabo vobis (25 marzo 1992), 10: AAS 84 (1992), 672.
[124] Pablo VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi (8 diciembre 1975), 40: AAS 68 (1976), 31.
[125] Ibíd., 43: AAS 68 (1976), 33.
[126] Cf. Propositio 9.
[127] Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Pastores dabo vobis (25 marzo 1992), 26: AAS 84 (1992), 698.
[128] Cf. Propositio 38.
[129] Cf. Propositio 20.
[130] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Decreto Inter mirifica, sobre los medios de comunicación social, 6.
[131] Cf. De musica, VI, XIII, 38: PL 32, 1183-1184; Confes., IV, XIII, 20: PL 32, 701.
[132] Benedicto XVI, Discurso en ocasión de la proyección del documental «Arte y fe – via pulchritudinis» (25 octubre 2012): L’Osservatore Romano (27 octubre 2012), 7.
[133] Summa Theologiae I-II q. 65, art. 3, ad 2: «propter aliquas dispositiones contrarias».
[134] Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Ecclesia in Asia (6 noviembre 1999), 20: AAS 92 (2000), 481.
[135] Benedicto XVI, Exhort. ap. postsinodal Verbum Domini (30 septiembre 2010), 1: AAS 102 (2010), 682.
[136] Cf. Propositio 11.
[137] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Dei Verbum, sobre la divina Revelación, 21-22.
[138] Cf. Benedicto XVI, Exhort. ap. postsinodal Verbum Domini (30 septiembre 2010), 86-87: AAS 102 (2010), 757-760.
[139] Benedicto XVI, Discurso durante la primera Congregación general del Sínodo de los Obispos (8 octubre 2012): AAS 104 (2012), 896.
[140] Pablo VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi (8 diciembre 1975), 17: AAS 68 (1976), 17.
[141] Juan Pablo II, Mensaje a los discapacitados, Ángelus (16 noviembre1980): Insegnamenti 3/2 (1980),  1232.
[142] Pontificio Consejo «Justicia y Paz», Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 52.
[143] Juan Pablo II, Catequesis (24 abril 1991): Insegnamenti 14/1 (1991), 853.
[144] Benedicto XVI, Motu proprio Intima Ecclesiae natura (11 noviembre 2012): AAS 104 (2012), 996.
[145] Carta enc. Populorum Progressio (26 marzo 1967), 14: AAS 59 (1967), 264.
[146] Pablo VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi (8 diciembre 1975), 29: AAS 68 (1976), 25.
[147] V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento de Aparecida, 380.
[148] Pontificio Consejo «Justicia y Paz», Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 9.
[149] Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Ecclesia in America (22 enero 1999), 27: AAS 91 (1999), 762.
[150] Benedicto XVI, Carta enc. Deus caritas est (25 diciembre 2005), 28: AAS 98 (2006), 239-240.
[151] Pontificio Consejo «Justicia y Paz», Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 12.
[152] Carta ap. Octogesima adveniens (14 mayo 1971), 4: AAS 63 (1971), 403.
[153] Congregación para la Doctrina de la Fe, Instrucción Libertatis nuntius (6 agosto 1984), XI, 1: AAS 76 (1984), 903.
[154] Pontificio Consejo «Justicia y Paz», Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 157.
[155] Pablo VI, Carta ap. Octogesima adveniens (14 mayo 1971), 23: AAS 63 (1971), 418.
[156] Pablo VI, Carta enc. Populorum Progressio (26 marzo 1967), 65: AAS 59 (1967), 289.
[157] Ibíd., 15: AAS 59 (1967), 265.
[158] Conferência Nacional dos Bispos do Brasil, Documento Exigências evangélicas e éticas de superação da miséria e da fome (abril 2002), Introducción, 2.
[159] Juan XXIII, Carta enc. Mater et Magistra (15 mayo 1961), 3: AAS 53 (1961), 402.
[160] San Agustín, De Catechizandis Rudibus, I, XIV, 22: PL 40, 327.
[161] Congregación para la Doctrina de la Fe, Instrucción Libertatis nuntius (6 agosto 1984), XI, 18: AAS  (1984), 907-908.
[162] Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus (1 mayo 1991), 41: AAS 83 (1991), 844-845.
[163] Juan Pablo II, Homilía durante la Misa para la evangelización de los pueblos en Santo Domingo (11 octubre 1984), 5: AAS 77 (1985), 358.
[164] Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo rei socialis (30 diciembre 1987), 42: AAS 80 (1988), 572.
[166] Santo Tomás de Aquino, Summa TheologiaeII-II, q. 27, art. 2.
[167] Ibíd., I-II, q. 110, art. 1.
[168] Ibíd., I-II, q. 26, art. 3
[169] Juan Pablo II, Carta ap. Novo Millennio ineunte (6 enero 2001), 50: AAS 93 (2001), 303.
[170] Ibíd.
[171] Cf. Propositio 45.
[172] Congregación para la Doctrina de la Fe, Instrucción Libertatis nuntius (6 agosto 1984), XI, 18: AAS 76 (1984), 908.
[173] Esto implica «eliminar las causas estructurales de las disfunciones de la economía mundial»: Benedicto XVI, Discurso al Cuerpo Diplomático (8 enero 2007): AAS 99 (2007), 73.
[174] Cf. Commission sociale des évêques de France, Declaración Réhabiliter la politique (17 febrero 1999); Pío XI, Mensaje, 18 diciembre 1927.
[175] Benedicto XVI, Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 2: AAS 101 (2009), 642.
[176] Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Christifideles laici (30 diciembre 1988), 37: AAS 81 (1989), 461.
[177] Cf. Propositio 56.
[178] Catholic Bishops Conference of the Philippines, Carta pastoral What is Happening to our Beautiful Land? (29 enero 1988).
[179] Pablo VI, Carta enc. Populorum Progressio (26 marzo 1967), 76: AAS 59 (1967), 294-295.
[180] United States Conference of Catholic Bishops, Carta pastoral Forming Consciences for Faithful Citizenship (2007), 13.
[181] Pontificio Consejo «Justicia y Paz», Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 161.
[182] Das Ende der Neuzeit, Würzburg 91965, 41-42.
[183] Cf. I. Quiles, S.I., Filosofía de la educación personalista, Buenos Aires 1981, 46-53.
[184] Comité permanent de la Conférence Episcopale Nationale du Congo, Message sur la situation sécuritaire dans le pays (5 diciembre 2012), 11.
[185] Cf. Platón, Gorgias, 465.
[186] Benedicto XVI, Discurso a la Curia Romana (21 diciembre 2012): AAS 105 (2013), 51.
[187] Cf. Propositio 14.
[188] Cf. Catecismo de la Iglesia católica, 1910; Pontificio Consejo «Justicia y Paz», Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 168.
[189] Cf. Propositio 54.
[190] Juan Pablo II, Carta enc. Fides et ratio (14 septiembre 1998), 88: AAS 91 (1999), 74.
[191] Santo Tomás de Aquino, Summa contra Gentiles, I, VII; cf. Juan Pablo II, Carta enc. Fides et ratio (14 septiembre 1998), 43: AAS 91 (1999), 39.
[192] Conc. Ecum. Vat. II, Decreto Unitatis redintegratio, sobre el ecumenismo, 4.
[193] Cf. Propositio 52.
[194] Indian Bishops’ Conference, Declaración final de la XXX Asamblea: The Role of the Church for a Better India (8 marzo 2012), 8.9.
[195] Cf. Propositio 53.
[196] Juan Pablo II, Carta enc. Redemptoris missio (7 diciembre 1990), 56: AAS 83 (1991), 304.
[197] Cf. Benedicto XVI, Discurso a la Curia Romana (21 dicembre 2012): AAS 105 (2013), 51; Conc. Ecum. Vat. II, Decreto Ad gentes, sobre la actividad misionera de la Iglesia, 9; Catecismo de la Iglesia católica, 856.
[198] Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 16.
[199] Comisión Teológica Internacional, El cristianismo y las religiones (1996), 72.
[200] Ibíd.
[201] Cf. ibíd., 81-87.
[202] Cf. Propositio 16.
[203] Benedicto XVI, Exhort. ap. postsinodal Ecclesia in Medio Oriente (14 septiembre 2012), 26: AAS 104 (2012), 762.
[204] Propositio 55.
[205] Cf. Propositio 36.
[206] Juan Pablo II, Carta ap. Novo Millennio ineunte (6 enero 2001), 52: AAS 93 (2001), 304.
[207] Cf. V. M. Fernández, «Espiritualidad para la esperanza activa». Acto de apertura del I Congreso Nacional de Doctrina social de la Iglesia, Rosario (Argentina), 2011: UCActualidad 142 (2011), 16.
[208] Juan Pablo II, Carta enc. Redemptoris missio (7 diciembre 1990), 45: AAS 83 (1991), 292
[209] Benedicto XVI, Carta enc. Deus caritas est (25 diciembre 2005), 16: AAS 98 (2006), 230.
[210] Ibíd., 39: AAS 98 (2006), 250.
[211] II Asamblea especial para Europa del Sínodo de los Obispos, Mensaje final, 1: L´Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española (29 octubre 1999), 10.
[212] Isaac de Stella, Sermo 51: PL 194, 1863.1865.
[213] Nican Mopohua, 118-119.
[214] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, cap. VIII, 52-69.
[215] Juan Pablo II, Carta enc. Redemptoris Mater (25 marzo 1987), 6: AAS 79 (1987), 366.
[216] Cf. Propositio 58.
[217] Juan Pablo II, Carta enc. Redemptoris Mater (25 marzo 1987), 17: AAS 79 (1987), 381.

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