QUINTO DÍA DE LA NOVENA EN HONOR DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

Clint Cearley, María leyendo


A LA CONCEPCIÓN DE NUESTRA SEÑORA, PIDIENDO LA DEFINICIÓN DE ESTE MISTERIO A NUESTRO SANTÍSIMO PADRE INOCENCIO X

De Antonio de Solís
Aquí de la fe, que ya
hacia la Fe se avecina
una verdad que defienden
los que por la Fe militan.

Yo no digo, que es de Fe,
pero no habrá quién lo diga,
que una verdad tan jurada
se va haciendo fidedigna.

Antes se creyó de gracia
esta gran prerrogativa:
Ya es justicia el no creer
que se jura con mentira.

¿Qué aguardas, grande Inocencio?
Mira la especiosa oliva,
de las armas de la Fe
en tu Paloma benigna.

Mírala en los atributos
de María, y no permitas,
rama de raíz infecta,
en tan honradas divisas.

¿El Espíritu divino,
que con las alas camina,
del amor al beneficio
de esta inferior jerarquía,

tardará un instante en dar
la gracia a la gracia misma?
¿cuánto mayor fue la hazaña
que obró en un Ave María?

Califique, pues, tu voz
esta verdad tan crecida,
pues la misma gracia a voces
pide que la hagas justicia.

Inocencio X no hizo la justicia que se pide en los versos, pero la hizo Pío IX.


ORACIÓN
Acordaos, ¡oh, piadosísima Virgen María!,
que jamas se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido a vuestra protección,
implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro,
haya sido abandonado de vos.
Animado con esta confianza,
a voz también acudo, ¡oh madre Virgen de las Virgenes!;
y gimiendo bajo el peso de mis pecados,
me atreva comparecer ante vuestra presencia soberana.
Oh Madre de Dios, no desechéis mis súplicas;
antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente.
Amén.

Acordaos (latín)

Memoráre,
o piísima Virgo María,
non esse audítum a saéculo,
quemquam ad tua curréntem praesídia,
tua implorántem auxília, tua paténtem suffrágia esse derelíctum.
Ego tali animátus confidéntia ad te, Virgo Vírginum, Mater, curro;
ad te vénio; coram te gemens peccátor assísto.
Noli, Mater Verbi, verba mea despícere,
sed audi propítia et exáudi.
Amen. 


CUARTO DÍA DE LA NOVENA EN HONOR DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN


Murillo, Inmaculada

A la Inmaculada Concepción

Fray Damián de Vegas



Reina de los serafines,
¿por qué no pondrán las gentes,
principios muy diferentes
en los diferentes fines?


Los que os dan un fin tan alto
como ser Madre de Dios,
¿por qué imaginan en vos
principio imperfecto y falto?

¿Por qué nos igualaremos
con vos los que delinquimos,
que en culpa nos concebimos
e hijos de ira nacemos?

¿Por qué hija de ira vos,
siendo Madre sin ofensa,
de la mansedumbre inmensa
que es el Cordero de Dios?

¿Por qué, Madre de desgracia,
formada en la iniquidad,
la Madre de la bondad
y la fuente de la gracia?

¿Por qué había Dios de hacella
de material enfermizo,
la que él medicina hizo
para cuantos van a ella?

¿Por qué daría al través,
ni con Adán erraría
la que el camino y la guía,
de aquellos que yerran es?

Ved: ¿La noche con el día?
¿Qué tienen que ver ahora,
las tinieblas con la aurora
ni el pecado con María?

¿Lo manchado de alto arriba
con la que no tiene mota,
la cisterna seca y rota
con el pozo de agua viva?

¿La puerta oriental del cielo
con la espelunca infernal,
ni el trono y silla real
con el hollado escabelo?

¿Qué la espina con la rosa;
qué con la paloma el cuervo;
qué el agraz crudo y acerbo
con la manzana sabrosa?

¿Qué con el oro más puro
el metal envilecido,
ni qué el paredón caído
con la fuerte casa y muro?

¿Qué el rico montón de trigo
con la pedriza escabrosa,
ni qué la vid abundosa
con el loco cabrahigo?

¿Quién del Líbano la nieve,
de mortal pie no tocada,
compara a la escarcha hollada,
a que todo pie se atreve?

Fuera mala ceremonia
poner en un mismo andén
la Flor de Jerusalén
con la hez de Babilonia.

¿Quién osara comparar
la lóbrega sombra y negra
con el lucero, que alegra
cielo y aire, tierra y mar?

¿Ni con el áspera ortiga
el lirio blando oloroso,
ni el dulce abrazo amoroso
con la agresión enemiga?



ORACIÓN

Acordaos, ¡oh, piadosísima Virgen María!,

que jamas se ha oído decir

que ninguno de los que han acudido a vuestra protección,

implorando vuestra asistencia

y reclamando vuestro socorro,

haya sido abandonado de vos.

Animado con esta confianza,

a voz también acudo,
¡oh madre Virgen de las Virgenes!;
y gimiendo bajo el peso de mis pecados,
me atreva comparecer ante vuestra presencia soberana.
Oh Madre de Dios, no desechéis mis súplicas;
antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente.
Amén.

Acordaos (latín)
Memoráre, o piísima Virgo María,
non esse audítum a saéculo,
quemquam ad tua curréntem praesídia,
tua implorántem auxília, tua paténtem suffrágia esse derelíctum.
Ego tali animátus confidéntia ad te, Virgo Vírginum, Mater, curro;
ad te vénio; coram te gemens peccátor assísto.
Noli, Mater Verbi, verba mea despícere,
sed audi propítia et exáudi.
Amen. 

TERCER DÍA DE LA NOVENA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

Cavallino, Inmaculada Concepción


Cantando el Verbo divino
Lope de Vega (1562-1635)
Cantando el Verbo divino
Un alto tan soberano,
Como de Dios voz y mano,
A ser contrabajo vino,
Bajando hasta el punto humano;
Que aunque es de sus pies el suelo
El serafín de más vuelo
Y el más levantado trono,
Bajó por la tierra el tono
Hoy la música del cielo.

Una Virgen no tocada
Toca con destreza tanta
El arpa de David santa,
Como la tiene abrazada,
Que adonde el infierno espanta,
Dos puntos solos tocó,
El bajo y el alto juntó,
Que, como en una pregunta
Con un Sí Dios y hombre junta,
En dos puntos se cifró.

De un fiat comienza el Fa,
De su obediencia y su fe,
Vió Dios el Mi, siendo el Re
Rey, y reparó que en La
Virgen estrella Sol fue.
Pero después que nació,
Cifrada en dos puntos vió
La tierra por su consuelo,
El armonía del cielo,
Sol y La que le parió.

ORACIÓN

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, ¡oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen Maria!
V. Ruega sotros, santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Salve (latín)
Salve, Regína, mater misericórdiæ;vita dulcédo et spes nostra, salve.
Ad te clamámus éxules fílii Hevæ. Ad te suspirámus geméntes et flentes in hac lacrimárum valle.
Eia ergo, advocáta nostra, illos tuos misericórdes ó s ad nos convérte, et Iesum, benedíctum fructum ventris tui, nobis post hoc exsílium osténde o clemens, o pia, o dulcis Virgo María!
V. Ora pro nobis, Sancta Dei Génetrix.
R. Ut digni efficiamur promissiónibus Christi.


SEGUNDO DÍA DE LA NOVENA EN HONOR DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN


Antolínez, Inmaculada Concepción

LA ANUNCIACIÓN - ENCARNACIÓN
Estaba María santa
Contemplando las grandezas
De la que de Dios sería
Madre santa y Virgen bella
El libro en la mano hermosa,
Que escribieron los profetas,
Cuanto dicen de la Virgen
¡Oh qué bien que lo contempla!
Madre de Dios y virgen entera,
Madre de Dios, divina doncella.

Bajó del cielo un arcángel,
Y haciéndole reverencia,
Dios te salve, le decía,
María, de gracia llena.
Admirada está la Virgen
Cuando al Sí de su respuesta
Tomó el Verbo carne humana,
Y salió el sol de la estrella.
Madre de Dios y virgen entera,
Madre de Dios, divina doncella.
Lope de Vega (1562-1635)

ORACIÓN

Dios te salve, María;
llena eres de gracia;
el Señor es contigo;
bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.





PRIMER DÍA DE LA NOVENA EN HONOR DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN


Aunque le pese a Molina
y a los frailes de Regina,
al prior y al provincial,
al padre de los anteojos
sacados tenga los ojos
y él colgado de un peral,
a voces Reina escogida
todo el mundo en general
diga que sois concebida
¡Sin Pecado Original!


ORACIÓN

Décima a la Virgen María
Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A ti, celestial princesa,
Virgen Sagrada María,
yo te ofrezco en este día
alma, vida y corazón,
mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía.

POESÍAS A LA VIRGEN 1


Con motivo de la Novena de la Inmaculada Concepción vamos poner poemas que ensalzan las glorias de María, en esta ocasión va un poema que suele cantarse en Navidad como villancico.
Riu, riu, chiu
Atribuido a Mateo Flecha el viejo
Riu, riu, chiu,
La guarda ribera,
Dios guardó el lobo
de nuestra cordera.

El lobo rabioso
La quiso morder,
Mas Dios poderoso
La supo defender,
Quizole hazer que
No pudiesse pecar, (sic)
Ni aun original
Esta virgen no tuviera.

Riu, riu, chiu,
La guarda ribera,
Dios guarde el lobo
De nuestra cordera.

Este qu'es nasçido
Es el gran monarcha,
Christo patriarcha
De carne vestido.
Hanos redimido
Con se hazer chiquito,
Aunque era infinito,
Finito se hiziera.
Riu, riu, chiu.
La guarda ribera,
Dios guarde el lobo
De nuestra cordera.

Este viene a dar
A los muertos vida,
Y viene a reparar
De todos la cayda;
Es la luz del dia
Aqueste moçuelo,
Este es el cordero
Que San Juan dixera.
Riu, riu, chiu,
La guarda ribera,
Dios guarde el lobo
De nuestra cordera.

Muchas profecias
Lo han profetizado,
Y aun en nuestros dias,
Lo hemos alcançado,
A Dios humanado
Vemos en el suelo,
Y al hombre en el cielo
Porque el lo quisiera.
Riu, riu, chiu,
La guarda ribera,
Dios guarde el lobo
De nuestra cordera.

Mira bien que os cuadre
Que ansina lo oyera,
Que Dios no pudiera
Hazerla mas que madre;
El qu'era su Padre,
Oy d'ella nasçio,
Y el que la crio,
Su hijo se dixera.
Riu, riu, chiu,
La guarda ribera,
Dios guarde el lobo
De nuestra cordera

Yo vi mil garçones
Que andavan cantando.
Por aqui bolando
Haziendo mil sones,
Diziendo a gascones,
Gloria sea en el cielo,
Y paz en el suelo
Pues Jesús nasçiera.
Riu, riu, chiu,
La guarda ribera,
Dios guarde el lobo
De nuestra cordera.

Pues que ya tenemos
Lo que desseamos,
Todos juntos vamos
Presentes llevemos;
Todos le daremos
Nuestra voluntad,
Pues a se igualar
Con nosotros viniera (sic)


Riu, riu, chiu,
La guarda ribera,
Dios guarde el lobo
De nuestra cordera.

ESPERAR A CRISTO DE LA MANO DE SANTA MARÍA

El tiempo de ADVIENTO es para esperar a Cristo, y ¿qué mejor que esperarle de la mano de la Virgen Santísima? Porque ella nos enseña a esperarle en la intimidad.

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO

Cada domingo de Adviento se encienden las luces que anuncian las etapas del itinerario hasta la Navidad. Como en años anteriores, colocaremos en el centro de nuestro hogar la corona con las cuatro velas. En el primer domingo de Adviento se bendice la corona cuando todos están reunidos y el padre dice la invocación que aquí se propone y, él mismo o uno de los hijos enciende la vela correspondiente. Entretanto se puede cantar una estrofa de un canto de esperanza o se guarda un sagrado silencio. 
Reflexionamos sobre esta frase del Evangelio “El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros” (Jn 1, 14) que es como el lema del Itinerario de Renovación para este segundo año, y estamos precisamente reviviendo “el tiempo de las promesas”. Cada vela que encendamos es una etapa hacia el pleno cumplimiento de estas promesas en el nacimiento de Jesucristo.

Oración para bendecir la corona de Adviento y encender el primer cirio

Si hay niños pequeños, uno de los mayores o el padre o la madre explica a los niños el sentido de lo que se está haciendo con estas u otras palabras semejantes:

Al comenzar este nuevo año litúrgico vamos a bendecir esta corona con la que inauguramos también el tiempo de Adviento que nos llevará́ hasta la Navidad. Sus luces nos recuerdan que Jesucristo es la luz del mundo; su color verde significa la vida y la esperanza. La corona de Adviento es, pues, un símbolo de que la luz y la vida triunfarán sobre las tinieblas y la muerte, porque el Hijo de Dios se ha hecho hombre y nos ha dado la verdadera Vida.
Encender, semana tras semana, los cuatro cirios de la corona debe significar nuestra gradual reparación para recibir la luz de la Navidad. Por eso hoy, primer domingo de Adviento, bendecimos esta corona y encendemos su primer cirio. En este segundo año del Itinerario Diocesano de Renovación, el lema de este curso es “El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros” y estamos precisamente reviviendo “el tiempo de las promesas”. Cada vela que encendamos es una etapa hacia el pleno cumplimiento de estas promesas en el nacimiento de Jesucristo.
A continuación el padre, con las manos de toda la familia unidas y estando alrededor de la corona, dice la oración de bendición:

Oremos.
La tierra, Señor, se alegra en estos días, y tu Iglesia desborda de gozo ante tu Hijo, el Señor, que se acerca como luz esplendorosa, para iluminar a los que yacemos en las tinieblas de la ignorancia, del dolor y del pecado.
Lleno de esperanza en tu venida, tu pueblo ha preparado esta corona con ramos del bosque y la ha adornado con luces.
Ahora, pues, que vamos a empezar el tiempo de preparación para la venida de tu Hijo, ocurrida hace poco más de dos mil años, te pedimos Señor que mientras se acrecienta cada día el esplendor de esta corona con nuevas luces, a nosotros nos ilumines  con el esplendor de aquel que, por ser la luz del mundo, iluminará todas las oscuridades. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.

Si tienen costumbre de orar en familia puede añadirse esta Oración universal que se irán repartiendo los miembros de la familia para hacerla entre todos.

Oración de los fieles
La madre o el padre:
Alegres por el anuncio de la venida del Señor, oremos, hermanos, a Dios nuestro Padre, en la esperanza de encontrarle ya ahora y en el tiempo de nuestra total liberación.



Los hijos:


— Para que visite su sana Iglesia, que camina a la luz de las promesas, le conceda la unidad y la libertad y la gobierne con su asistencia, roguemos al Señor.

— Por todos los pueblos del mundo, para que reconociendo el bien precioso de la dignidad de las personas, puedan dar un rostro verdaderamente humano a la sociedad roguemos al Señor.

— Para que con su venida cure los dolores de los enfermos, dé́ paz y alegría a cuantos carecen de ellas y libre al mundo de todos los males, roguemos al Señor.

— Para que cuentos recordamos con piedad su primera venida merezcamos llegar, unidos en un mismo Itinerario de Renovación, con sentimientos de fiesta, a su gloriosa aparición al fin de los tiempos, roguemos al Señor.
La madre o el padre:
Te pedimos, Padre todopoderoso, que escuche nuestras oraciones y derrames sobre nosotros los dones de tu piedad; para que cuantos confían en la venida de tu Hijo, no pierdan la esperanza y se vean libres de todo mal. Por Jesucristo nuestro Señor.

R. Amén. 

ORACIÓN EN EL ACTO DE LAS ÚLTIMAS MIRADAS

          Es Jueves Santo, 28 de marzo de 2024, al filo de las 24:00 horas entre el Jueves y Viernes Santo. Han llegado las imágenes, cada u...