2 DE FEBRERO: LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR


2 de febrero
LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR
Fiesta

Invitatorio
Ant. Mirad, el Señor llega a su templo santo, venid, adorémosle.
Salmo 94
INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Animaos los unos a los otros, día tras día, mientras dure este «hoy» (Heb 3, 13)
Se recita la antífona que corresponda y la asamblea la repite. 
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. 
Se repite la antífona 
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las cimas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes.
Suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos. 
Se repite la antífona 
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. 
Se repite la antífona 
Ojalá escuchéis hoy su voz:
"No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto:
cuando vuestros padres me pusieron a prueba,
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras." 
Se repite la antífona 
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
"Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso." 
Se repite la antífona 
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. 
Se repite la antífona
Oficio de lectura
HIMNO
En el templo entra María,
más que nunca pura y blanca,
luces del mármol arranca,
reflejos al oro envía.
Va el Cordero entre la nieve,
la Virgen nevando al Niño,
nevando a puro cariño
este blanco vellón leve.
Las dos tórtolas que ofrece
ya vuelan y ya se posan.
Ana y Simeón rebosan
gozo del tiempo que crece,
que estalla, que está; no hubo
quien, viendo al blanco alhelí,
dijera, -por ti, por mí-
que al hielo esta noche estuvo.
Ya ha cesado la nevada;
y el Niño, tan blanco, blanco,
oye que va a ser el blanco
de contradicción, la espada,
ay, para su Madre, y mueve
hacia ella sus ojuelos,
regalando desconsuelos,
como si él no fuera nieve.
Gloria al Padre, gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos. Amén.
O bien:
Criaturas, alegraos,
pues la salud nos llega:
el Redentor del hombre,
Señor de cielo y tierra.
María, toda gracia,
abre a Cristo la puerta:
pasa el Rey, y cerrada
eternamente queda.
La Madre es todo gozo,
el hombre es todo espera,
y Cristo presentado
de gracia al mundo llena.
Honor y gloria a Cristo,
a quien el Padre engendra,
y por el Santo Espíritu
da a luz una doncella. Amén.
SALMODIA
Ant. 1. Éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten.
Salmo 2
¿Por qué se amotinan las naciones,
y los pueblos planean un fracaso?
Se alían los reyes de la tierra,
los príncipes conspiran
contra el Señor y contra su Mesías:
"rompamos sus coyundas,
sacudamos su yugo".
El que habita en el cielo sonríe,
el Señor se burla de ellos.
Luego les habla con ira,
los espanta con su cólera:
"yo mismo he establecido a mi Rey
en Sión, mi monte santo".
Voy a proclamar el decreto del Señor;
Él me ha dicho:
"Tú eres mi hijo: yo te he engendrado hoy.
Pídemelo: te daré en herencia las naciones,
en posesión, los confines de la tierra:
los gobernarás con cetro de hierro,
los quebrarás como jarro de loza".
Y ahora, reyes, sed sensatos;
escarmentad, los que regís la tierra:
servid al Señor con temor,
rendidle homenaje temblando;
no sea que se irrite, y vayáis a la ruina,
porque se inflame de pronto su ira.
¡Dichosos los que se refugian en él!
Ant. Éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten.
Ant. 2. ¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor aparecerá sobre ti!
Salmo 18 A
El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona 
la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra.
Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje.
Allí le ha puesto su tienda al sol:
él sale como el esposo de su alcoba,
contento como un héroe, 
a recorrer su camino.
Asoma por un extremo del cielo,
y su órbita llega al otro extremo:
nada se libra de su calor.
Ant. ¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor aparecerá sobre ti!
Ant. 3. Goza, alégrate, nueva Sión, mira a tu Rey, que viene humilde a salvar a su pueblo.
Salmo 44
Me brota del corazón un poema bello,
recito mis versos a un rey;
mi lengua es ágil pluma de escribano.
Eres el más bello de los hombres,
en tus labios se derrama la gracia,
el Señor te bendice eternamente.
Cíñete al flanco la espada, valiente:
es tu gala y tu orgullo;
cabalga victorioso por la verdad y la justicia,
tu diestra te enseñe a realizar proezas.
Tus flechas son agudas, los pueblos se te rinden,
se acobardan los enemigos del rey.
Tu trono, oh Dios, permanece para siempre,
cetro de rectitud es tu cetro real;
has amado la justicia y odiado la impiedad:
por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido
con aceite de júbilo 
entre todos tus compañeros.
A mirra, áloe y acacia huelen tus vestidos,
desde los palacios de marfiles te deleitan las arpas.
Hijas de reyes salen a tu encuentro,
de pie a tu derecha está la reina,
enjoyada con oro de Ofir.
Escucha, hija, mira: inclina el oído,
olvida tu pueblo y la casa paterna;
prendado está el rey de tu belleza:
póstrate ante él, que él es tu señor.
La ciudad de Tiro viene con regalos, 
los pueblos más ricos buscan tu favor.
Ya entra la princesa, bellísima,
vestida de perlas y brocado;
la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes,
la siguen sus compañeras:
las traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real.
"A cambio de tus padres tendrás hijos,
que nombrarás príncipes por toda la tierra".
Quiero hacer memorable tu nombre
por generaciones y generaciones,
y los pueblos te alabarán
por los siglos de los siglos.
Ant. Goza, alégrate, nueva Sión, mira a tu Rey, que viene humilde a salvar a su pueblo.
V. Oh Dios, meditamos tu misericordia.
R. En medio de tu pueblo.
PRIMERA LECTURA
Del libro del Éxodo 13, 1-3a. 11-16
CONSAGRACIÓN DEL PRIMOGÉNITO
En aquellos días, dijo el Señor a Moisés:
«Conságrame todo primogénito israelita; el primer parto, lo mismo de hombres que de ganados, me pertenece.»
Dijo, pues, Moisés al pueblo:
«Cuando el Señor te introduzca en la tierra de los cananeos, como juró a ti y a tus padres, y te la haya entregado, dedicarás al Señor todos los primogénitos. El primer parto de tus animales, si es macho, pertenece también al Señor. La primera cría de asno la rescatarás con un cordero; si no la rescatas la desnucarás. Pero los primogénitos de entre tus hijos los rescatarás siempre.
Y cuando mañana tu hijo te pregunte: "¿Qué significa esto?", le responderás: "Con mano fuerte el Señor nos sacó de Egipto, de la esclavitud. El Faraón se había obstinado en no dejarnos salir; entonces el Señor dio muerte a todos los primogénitos de Egipto, lo mismo de hombres que de animales. Por eso yo sacrifico al Señor todo primogénito macho de los animales. Pero los primogénitos de los hombres los rescato."
Este rito será para ti como señal sobre tu brazo y como recordatorio ante tus ojos, de que con mano fuerte te sacó de Egipto el Señor.»
Responsorio
R. Adorna tu tálamo, oh Sión, y recibe a Cristo, tu rey: * a quien la Virgen concibió y dio a luz, permaneciendo virgen después del parto; ella adoró a quien había engendrado.
V. Simeón tomó al Niño en sus brazos y, dando gracias, bendijo al Señor.
R. A quien la Virgen concibió y dio a luz, permaneciendo virgen después del parto; ella adoró a quien había engendrado.
SEGUNDA LECTURA
De los sermones de san Sofronio, obispo
(Sermón 3, Sobre el Hypapanté, 6. 7: PG 87, 3, 3291-3293)
ACOJAMOS LA LUZ CLARA Y ETERNA
Corramos todos al encuentro del Señor, los que con fe celebramos y veneramos su misterio, vayamos todos con alma bien dispuesta. Nadie deje de participar en este encuentro, nadie deje de llevar su luz.
Llevamos en nuestras manos cirios encendidos, ya para significar el resplandor divino de aquel que viene a nosotros —el cual hace que todo resplandezca y, expulsando las negras tinieblas, lo ilumina todo con la abundancia de la luz eterna—, ya, sobre todo, para manifestar el resplandor con que nuestras almas han de salir al encuentro de Cristo.
En efecto, del mismo modo que la Virgen Madre de Dios tomó en sus brazos la luz verdadera y la comunicó a los que yacían en tinieblas, así también nosotros, iluminados por él y llevando en nuestras manos una luz visible para todos, apresurémonos a salir al encuentro de aquel que es la luz verdadera.
Sí, ciertamente, porque la luz ha venido al mundo, para, librarlo de las tinieblas en que estaba envuelto y llenarlo de resplandor, y nos ha visitado el sol que nace de lo alto, llenando de su luz a los que vivían en tinieblas: esto es lo que nosotros queremos significar. Por esto, avanzamos en procesión con cirios en las manos; por esto, acudimos llevando luces, queriendo representar la luz que ha brillado para nosotros, así como el futuro resplandor que, procedente de ella, ha de inundarnos. Por tanto, corramos todos a una, salgamos al encuentro de Dios.
Ha llegado ya aquella luz verdadera que viniendo a este mundo alumbra a todo hombre. Dejemos, hermanos, que esta luz nos penetre y nos transforme.
Ninguno de nosotros ponga obstáculos a esta luz y se resigne a permanecer en la noche; al contrario, avancemos todos llenos de resplandor; todos juntos, iluminados, salgamos a su encuentro y, con el anciano Simeón, acojamos aquella luz clara y eterna; imitemos la alegría de Simeón y, como él, cantemos un himno de acción de gracias al Engendrador y Padre de la luz, que ha arrojado de nosotros las tinieblas y nos ha hecho partícipes de la luz verdadera.
También nosotros, representados por Simeón, hemos visto la salvación de Dios, que él ha presentado ante todos los pueblos y que ha manifestado para gloria de nosotros, los que formamos el nuevo Israel; y, así como Simeón, al ver a Cristo, quedó libre de las ataduras de la vida presente, así también nosotros hemos sido liberados del antiguo y tenebroso pecado.
También nosotros, acogiendo en los brazos de nuestra fe a Cristo, que viene desde Belén hasta nosotros, nos hemos convertido de gentiles en pueblo de Dios (Cristo es, en efecto, la salvación de Dios Padre) y hemos visto, con nuestros ojos, al Dios hecho hombre; y, de este modo, habiendo visto la presencia de Dios y habiéndola aceptado, por decirlo así, en los brazos de nuestra mente, somos llamados el nuevo Israel. Esto es lo que vamos celebrando, año tras año, porque no queremos olvidarlo.
Responsorio Ez 43, 4-5; Cf. Lc 2, 27
R. La gloria del Señor entró en el templo por la puerta oriental, * y llenó el templo la gloria del Señor.
V. Llevaron sus padres al niño Jesús al templo.
R. Y llenó el templo la gloria del Señor.
HIMNO Te Deum
A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza
el glorioso coro de los apóstoles,
la multitud admirable de los profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra,
te aclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana
sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino del cielo.
Tú te sientas a la derecha de Dios
en la gloria del Padre.
Creemos que un día
has de venir como juez.
Te rogamos, pues,
que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
La parte que sigue puede omitirse, si se cree oportuno.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor,
venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié,
no me veré defraudado para siempre.
Oración
Dios todopoderoso y eterno, te rogamos humildemente que, así como tu Hijo unigénito, revestido de nuestra humanidad, ha sido presentado hoy en el templo, nos concedas, de igual modo, a nosotros la gracia de ser presentados delante de ti con el alma limpia. Por nuestro Señor Jesucristo.
Laudes
HIMNO
Iglesia santa, esposa bella,
sal al encuentro del Señor,
adorna y limpia tu morada
y recibe a tu Salvador.
Abre tus brazos a María,
Virgen Madre del Redentor,
puerta del cielo siempre abierta
por la que vino al mundo Dios.
¿A quién sostienes en tus manos,
dinos, anciano Simeón,
por qué te sientes tan alegre?
«Porque ya he visto al Salvador.
Este Niño será bandera
y signo de contradicción,
con su muerte, traerá la vida,
por la cruz, la resurrección.»
Jesús, el hijo de María,
es el Hijo eterno de Dios,
la luz que alumbra a las naciones
los caminos de salvación.
La Virgen Madre ofrece al Niño
como una hostia para Dios;
la espada de la profecía
atraviesa su corazón.
Honor y gloria al Padre eterno,
al Hijo eterno que engendró,
y que, por obra del Espíritu,
de la Virgen Madre nació. Amén.
O bien:
Estás aquí, Señor, bien lo proclaman
los justos que de siempre han esperado
estar cerca de ti, porque te aman
y luchan por el mundo que has salvado.
Estás aquí, mi Dios, humilde hermano,
presencia ante mis ojos revelada,
Salvador eternal del pueblo humano,
Luz de la Luz que brilla en tu mirada.
Bienvenido, Mesías esperado;
que deje el corazón toda amargura
porque Dios, siendo Dios, nos ha salvado
en locura de amor y de ternura.
Demos gracias al Padre que ha querido
darnos el Hijo eterno y bien amado,
todo el pueblo de Dios le cante unido
al Fuego del amor que lo ha engendrado. Amén.
SALMODIA
Ant. 1. Simeón, hombre justo y piadoso, aguardaba el consuelo de Israel, y el Espíritu Santo moraba en él.
Salmo 62, 2-9
EL ALMA SEDIENTA DE DIOS
Madruga por Dios todo el que rechaza las obras de las tinieblas.
¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.
En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.
Ant. Simeón, hombre justo y piadoso, aguardaba el consuelo de Israel, y el Espíritu Santo moraba en él.
Ant. 2. Simeón tomó al Niño en sus brazos, dio gracias y bendijo a Dios.
Cántico Dn 3, 57-88. 56
TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR
Alabad al Señor, sus siervos todos (Ap 19, 5).
Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.
Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.   
Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.   
Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.   
Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.   
Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.   
Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.   
Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.   
Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.
Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.
Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.   
Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.   
Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.   
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.   
Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.   
Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.
Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.
Al final de este cántico no se dice Gloria al Padre.
Ant. Simeón tomó al Niño en sus brazos, dio gracias y bendijo a Dios.
Ant. 3. Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.
Salmo 149
ALEGRÍA DE LOS SANTOS
Los hijos de la Iglesia, nuevo pueblo de Dios, se alegran en su Rey, Cristo, el Señor (Hesiquio).
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:
para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.
Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.
Ant. Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.
LECTURA BREVE Ml 3, 1
Mirad, yo os envío a mi mensajero para que prepare el camino delante de mí, y pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis, el mensajero de la alianza que vosotros deseáis.
RESPONSORIO BREVE
V. Postraos ante el Señor en el atrio sagrado.
R. Postraos ante el Señor en el atrio sagrado.
V. Aclamad la gloria y el poder del Señor.
R. En el atrio sagrado.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Postraos ante el Señor en el atrio sagrado.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Cuando entraban sus padres con el niño Jesús, Simeón lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios.
Benedictus Lc 1, 68-79
EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
+ Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo,
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Cuando entraban sus padres con el niño Jesús, Simeón lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios.
PRECES
Adoremos a Cristo, nuestro salvador presentado en el templo, y supliquémosle, diciendo:
Que nuestros ojos vean tu salvación.
Señor Jesús, tú que quisiste ser presentado al Padre en el templo, según estaba prescrito por la ley,
enséñanos a ofrecernos contigo al Padre en el sacrificio de tu Iglesia.
Consolador de Israel, a cuyo encuentro en el templo acudió el justo Simeón,
haz que también nosotros salgamos a tu encuentro, acogiéndote en cada uno de nuestros hermanos.
Esperado de las naciones, de quien la profetisa Ana habló a todos los que esperaban la redención de Israel,
haz que también nosotros hablemos dignamente de ti y anunciemos tu nombre a nuestros hermanos.
Piedra angular del reino de Dios, que has sido predestinado como signo de contradicción,
haz que los hombres encuentren en ti, por la fe y el amor, su resurrección y no su ruina.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Con el deseo de que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres, pidamos al Padre que su reino llegue al mundo: Padre nuestro.
Oración
Dios todopoderoso y eterno, te rogamos humildemente que, así como tu Hijo unigénito, revestido de nuestra humanidad, ha sido presentado hoy en el templo, nos concedas, de igual modo, a nosotros la gracia de ser presentados delante de ti con el alma limpia. Por nuestro Señor Jesucristo.
Hora intermedia
HIMNO
El mundo brilla de alegría.
Se renueva la faz de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
Ésta es la hora
en que rompe el Espíritu
el techo de la tierra,
y una lengua de fuego innumerable
purifica, renueva, enciende, alegra
las entrañas del mundo.
Ésta es la fuerza
que pone en pie a la Iglesia
en medio de las plazas
y levanta testigos en el pueblo,
para hablar con palabras como espadas
delante de los jueces.
Llama profunda,
que escrutas e iluminas
el corazón del hombre:
restablece la fe con tu noticia,
y el amor ponga en vela la esperanza,
hasta que el Señor vuelva.
SALMODIA
Ant. 1. A ti grito, Señor, esperando tus palabras.
Salmo 118, 145-152
XIX (Kof)
Te invoco de todo corazón:
respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;
a ti grito: sálvame,
y cumpliré tus decretos;
me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
esperando tus palabras.
Mis ojos se adelantan a las vigilias,
meditando tu promesa;
escucha mi voz por tu misericordia,
con tus mandamientos dame vida;
ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad.
Tú, Señor, estás cerca,
y todos tus mandatos son estables;
hace tiempo comprendí que tus preceptos
los fundaste para siempre.
Ant. A ti grito, Señor, esperando tus palabras.
Ant. 2. El Señor sabe que los pensamientos del hombre son insustanciales.
Salmo 93
INVOCACIÓN A LA JUSTICIA DE DIOS CONTRA LOS OPRESORES
El vengador de todo esto es el Señor. Dios no nos ha llamado a una vida impura, sino sagrada (1 Ts 4, 6. 7).
I
Dios de la venganza, Señor,
Dios de la venganza, resplandece.
Levántate, juzga la tierra,
paga su merecido a los soberbios.
¿Hasta cuándo, Señor, los culpables,
hasta cuándo triunfarán los culpables?
Discursean profiriendo insolencias,
se jactan los malhechores;
trituran, Señor, a tu pueblo,
oprimen a tu heredad;
asesinan a viudas y forasteros, 
degüellan a los huérfanos,
y comentan: "Dios no lo ve,
el Dios de Jacob no se entera".
Enteraos, los más necios del pueblo,
ignorantes, ¿cuándo discurriréis?
El que plantó el oído ¿no va a oír?
El que formó el ojo ¿no va a ver?
El que educa a los pueblos ¿no va a castigar?
El que instruye al hombre ¿no va a saber?
Sabe el Señor que los pensamientos del hombre
son insustanciales.
Ant. El Señor sabe que los pensamientos del hombre son insustanciales.
Ant. 3. El Señor será mi alcázar y mi roca de refugio.
II
Dichoso el hombre a quien tú educas,
al que enseñas tu ley,
dándole descanso tras los años duros,
mientras al malvado le cavan la fosa.
Porque el Señor no rechaza a su pueblo,
ni abandona su heredad:
el justo obtendrá su derecho,
y un porvenir los rectos de corazón.
¿Quién se pone a mi favor contra los perversos,
quién se coloca a mi lado frente a los malhechores?
Si el Señor no me hubiera auxiliado,
ya estaría yo habitando en el silencio.
Cuando me parece que voy a tropezar,
tu misericordia, Señor, me sostiene;
cuando se multiplican mis preocupaciones,
tus consuelos son mi delicia.
¿Podrá aliarse contigo un tribunal inicuo
que dicta injusticias en nombre de la ley?
Aunque atenten contra la vida del justo
y condenen a muerte al inocente,
el Señor será mi alcázar,
Dios será mi roca de refugio.
Él les pagará su iniquidad,
los destruirá por sus maldades,
los destruirá el Señor, nuestro Dios.
Ant. El Señor será mi alcázar y mi roca de refugio.
Para las otras Horas véase la salmodia complementaria.
Tercia
LECTURA BREVE Is 8, 14
El Señor será piedra de tropiezo y roca de precipicio para las dos casas de Israel, será lazo y trampa para los habitantes de Jerusalén.
V. Se acordó el Señor de su misericordia.
R. Y de su fidelidad en favor de la casa de Israel.
Sexta
LECTURA BREVE Is 42, 13
El Señor sale como un héroe, excita su ardor como un guerrero, lanza el alarido, mostrándose valiente frente al enemigo.
V. Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios.
R. Aclama al Señor, tierra entera.
Nona
LECTURA BREVE Is 12, 5-6
Tañed para el Señor, que hizo proezas; anunciadlas a toda la tierra; gritad jubilosos, habitantes de Sión: «¡Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel!»
V. La misericordia y la fidelidad se encuentran.
R. La justicia y la paz se besan.
La oración como en Laudes.
II vísperas
HIMNO
De una Virgen hermosa
celos tiene el sol,
porque vio en sus brazos
otro Sol mayor.
Cuando del oriente salió
el sol dorado,
y otro Sol helado
miró tan ardiente,
quitó de la frente
la corona bella,
y a los pies de la Estrella
su lumbre adoró,
porque vio en sus brazos
otro Sol mayor.
«Hermosa María
-dice el sol, vencido-,
de vos ha nacido
el Sol que podía
dar al mundo el día
que ha deseado.»
Esto dijo, humillado,
a María el sol,
porque vio en sus brazos
otro Sol mayor.
Al Padre y al Hijo
gloria y bendición,
y al Espíritu Santo
por los siglos honor. Amén.
SALMODIA
Ant. 1. El Espíritu Santo había revelado a Simeón que no moriría sin haber visto antes al Ungido del Señor.
Salmo 109, 1-5. 7
Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies.»
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.
«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora.»
El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec.»
El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso, levantará la cabeza.
Ant. El Espíritu Santo había revelado a Simeón que no moriría sin haber visto antes al Ungido del Señor.
Ant. 2. Ofrecieron por él al Señor un par de tórtolas o dos pichones.
Salmo 129
Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.
Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos.
Ant. Ofrecieron por él al Señor un par de tórtolas o dos pichones.
Ant. 3. Mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos.
Cántico Col 1, 12-20
Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.
Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda criatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.
Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.
Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así del cielo como de la tierra.
Ant. Mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos.
LECTURA BREVE Hb 4, 15-16
No tenemos un sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, al contrario, él mismo pasó por todas las pruebas a semejanza nuestra, fuera del pecado. Acerquémonos, pues, con seguridad y confianza a este trono de la gracia. Aquí alcanzaremos misericordia y hallaremos gracia para ser socorridos en el momento oportuno.
RESPONSORIO BREVE
V. El Señor revela su salvación.
R. El Señor revela su salvación.
V. Que presentó ante todos los pueblos.
R. Su salvación.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor revela su salvación.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Hoy la Virgen María presentó al niño Jesús en el templo, y Simeón, lleno del Espíritu Santo, lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios.
Magnificat Lc 1, 46-55
ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR
+ Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Hoy la Virgen María presentó al niño Jesús en el templo, y Simeón, lleno del Espíritu Santo, lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios.
PRECES
Adoremos a Cristo, nuestro salvador presentado en el templo, y supliquémosle, diciendo:
Que nuestros ojos vean tu salvación.
Cristo salvador, tú que eres la luz para alumbrar las naciones,
ilumina a los que aún te desconocen y haz que crean en ti, Dios verdadero.
Redentor nuestro y gloria de tu pueblo Israel,
haz que tu Iglesia sea la luz de las naciones.
Señor Jesucristo, deseado de todos los pueblos y contemplado por los ojos del justo Simeón,
haz que todos los hombres puedan alcanzar tu salvación.
Señor, que dispusiste que, al ser tú presentado en el templo, el justo Simeón anunciara a tu madre que una espada atravesaría su alma,
fortifica a quienes sufren tribulaciones a causa de tu servicio.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Cristo, felicidad de los santos, a quien Simeón pudo contemplar antes de la muerte como tanto había deseado,
haz que los difuntos que desean contemplar tu rostro se sacien de tu visión.
Con el deseo de que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres, pidamos al Padre que su reino llegue al mundo: Padre nuestro.
Oración
Dios todopoderoso y eterno, te rogamos humildemente que, así como tu Hijo unigénito, revestido de nuestra humanidad, ha sido presentado hoy en el templo, nos concedas, de igual modo, a nosotros la gracia de ser presentados delante de ti con el alma limpia. Por nuestro Señor Jesucristo.


ACUSE DE RECIBO 3

Agradezco a la Hermandad del Santísimo Cristo del Llauradors su felicitación. Os felicito la Navidad de Nuestro Señor y os tengo presente en mis oraciones.

ACUSE DE RECIBO 2

Son muchas las felicitaciones que estos días recibo, aquí solo pongo aquellas que de alguna manera se relacionan con la página.
En esta ocasión es la felicitación de la Pía Unión de la Virgen del Milagro de Cocentaina.
Siempre os tengo presente en mis plegarias a la Mare de Déu para que cumpláis vuestro cometido como un amor a la Santísima Virgen María.
LA ADORACIÓN DE LOS PASTORES (Detalle)
Juan Bautista Maino (1578-1649)
Lienzo, 315 x 174 cm

ACUSE DE RECIBO 1

Agradezco enormemente estos detalles a los que nos viene acostumbrando nuestro Arzobispo, también yo le felicito y le aseguro que lo voy a tener muy presente en mis oraciones, como habitualmente hago.
FELICES NAVIDADES
La adoración de los Magos. NICOLÁS FALCÓ (s. XVI)
Parroquia Santos Reyes. Benisanó (Valencia)





HIMNOS LATINOS PARA FIESTAS MARIANAS: CORDE NATUS


Corde natus ex Parentis
ante mundi exordium
Alpha et Omega vocatus,
ipse fons et clausula
omnium quae sunt, fuerunt
quaeque post futura sunt.

Corporis formam caduci,
membra morti obnoxia
induit, ne gens periret
primoplasti ex germine,
merserat quam lex profundo
noxialis tartaro.

O beatus ortus ille,
Virgo cum puerpera
edidit nostram salutem
feta Sancto Spiritu,
et puer redemptor orbis
os sacratum protulit.

Ecce, quem vates vetustis
concinebant saeculis,
quem prophetarum fideles
paginae spoponderant,
emicat promissus olim:
cuncta collaudent eum!

Gloriam Patri melodis
personemus vocibus;
gloriam Christo canamus,
matre nato virgine,
inclitoque sempiternam
gloriam Paraclito. Amen.



Este himno se utiliza el día 1 de enero, Solemnidad de Santa María Madre de Dios, en el rezo de Vísperas.
El autor es Marcus Aurelius Clemens Prudentius, un poeta hispanolatino cristiano (348 - ca. 413). Nació en Calahorra. Más detalles en: http://es.wikipedia.org/wiki/Prudencio

Himno completo compuesto por Prudencio:


Corde natus ex parentis ante mundi exordium,
A et O cognominatus, ipse fons et clausula
omnium quae sunt, fuerunt quaeque post futura sunt.

Ipse iussit et creata, dixit ipse et facta sunt,
terra, caelum, fossa ponti, trina rerum machina,
quaeque in his vigent sub alto solis et lunae globo.

Corporis formam caduci, membra morti obnoxia
induit ne gens periret primoplasti ex germine,
merserat quem lex profundo noxialis tartaro.

O beatus ortus ille, virgo cum puerpera
edidit nostram salutem, feta Sancto Spiritu,
et puer redemptor orbis os sacratum protulit.

Psallat altitudo caeli; psallite omnes angeli;
quidquid est virtutis usquam psallat in laudem Dei;
nulla linguarum silescat; vox et omnis consonet.

Ecce, quem vates vetustis concinebant saeculis,
quem prophetarum fideles paginae spoponderant,
emicat promissus olim; cuncta conlaudent eum.

Macte iudex mortuorum, macte rex viventium,
dexter in Parentis arce qui cluis virtutibus,
omnium venturus inde iustus ultor criminum.

Te senes et te iuventus, parvulorum te chorus,
turba matrum virginumque, simplices puellulae,
voce concordes pudicis perstrepant concentibus.

Tibi, Christe, sit cum Patre hagioque Pneumate
hymnus, decus, laus perennis, gratiarum actio,
honor, virtus, victoria, regnum aeternaliter.



A continuación: Arizona State Symphonic Choir singing Corde Natus ex Parentis. Composed by Justin Merritt.




Verdaderamente engendrado antes del comienzo del mundo,
Alfa y Omega apellidado, y la fuente misma de la cláusula
de todas las cosas que existen, que existieron y que vendrán.

Él ordenó y fueron creados, él dijo y se hicieron
la tierra, el cielo, un puente entre ambos, tres máquinas para las cosas,
y en ellos se encuentran en vigor el Sol y la Luna.

Nacido con cuerpo mortal, con los miembros de los mortales
vestido para que nadie perezca, promogénito de todo lo creado,
inmerso en las profundidades del infierno para imponer hasta allí su ley.

Oh bendito nacimiento de una madre virgen
realizado para nuestra salvación, concepción por el Espíritu Santo,
palabra sagrada que produjo un niño como Redentor del mundo.

Canta la altura de los cielos, los ángeles cantan alabanzas;
lo que es de la gracia cantan la gloria de Dios;
ninguna lengua enmudezca, todo sea concorde con la voz.

He aquí el que los antiguos poetas al unísono cantan durante siglos,
¿Qué profetas no lo había prometido en sus páginas a los fieles?
Lo habían prometido para que brillara, y todos lo alaban.

Felicidades juez de los muertos, bendito seas rey de los vivos,
sentado a la derecha del Padre, llave para todos los dones,
para juzgar y vengar todos los crímenes contra los justos.

Que los ancianos y los jóvenes, todos los niños a coro,
la multitud de mujeres vírgenes, simples doncellas,
a una sola voz entonen el concierto de música casta.

A ti, Cristo, junto con el Padre y el Santo Espíritu
himno, gloria y alabanza eterna de acción de gracias,
honor, poder, victoria, y reino eterno.

NOVENO Y ÚLTIMO DÍA DE LA NOVENA EN HONOR DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

Murillo, Inmaculada


A la Inmaculada Concepción
Bartolomé Cairasco de Figueroa

Cristianas almas, puras y hermosas,
de la Reina del cielo enamoradas,
que en celebrar sus fiestas milagrosas
andáis entretenidas y ocupadas;
dando de mano a las terrenas cosas,
que impiden el seguir tras sus pisadas,
venid a oír un canto do se canta
su Concepción inmaculada y santa.

Y vos, virgínea flor, que concebida
por privilegio del que pudo y quiso,
concebisteis después fruto de vida,
que nos abrió el cerrado Paraíso:
para que no se pierda de atrevida,
o falte de cobarde, dadle aviso
a mi cansada pluma, con que vuele
en este canto más de lo que suele.

Dios de la estéril tierra sacó el oro,
sacó del mar las perlas orientales,
la nieve de las cumbres, y el tesoro
de esmeraldas, rubíes y corales;
lo más cendrado del etéreo coro,
y de los cercos cuatro elementales;
lo fino de la rosa y otras flores,
y del arco del cielo las colores.

De aquéstas y otras más preciadas cosas,
que al ingenio mortal se van de vuelo,
con sus manos eternas poderosas
la Reina fabricó del sumo cielo:
y sobre las ideas más hermosas,
que en su divino pecho están sin velo,
fue vista de los ángeles y amada,
aunque desde ab initio fue criada.

Crióle un alma peregrina y bella,
y con rara belleza y nueva gala
cuantas virtudes hay dispueso ella,
do cada cual se extrema y se señala:
dióle tan clara luz, que no hay estrella...
¿Qué digo estrella?, el mismo sol no iguala
a la divina lumbre, que atesora,
esta del cielo soberana Aurora. 

Murillo, Inmaculada


MISA DE

LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE SANTA MARÍA VIRGEN

Solemnidad

Antífona de entrada Is  61, 10
Desbordo de gozo con el Señor y me alegro con mi Dios, porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novia que se adorna con sus joyas.

Se dice Gloria.

Oración colecta
Oh Dios, que por la Concepción Inmaculada de la Virgen María
preparaste a tu Hijo una digna morada,
y en previsión de la muerte de tu Hijo
la preservaste de todo pecado,
concédenos por su intercesión
llegar a ti limpios de todas nuestras culpas.
Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA

Establezco hostilidades entre tu estirpe y la de la mujer

Lectura del libro del Génesis 3, 915. 20
Después que Adán comió del árbol, el Señor llamó al hombre:
–«¿Dónde estás?»
Él contestó:
–«Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí.»
El Señor le replicó:
–«¿Quién te informó de que estabas desnudo? ¿Es que has comido del árbol del que te prohibí comer?»
Adán respondió:
–«La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto, y comí.»
El Señor dijo a la mujer:
–«¿Qué es lo que has hecho?»
Ella respondió:
–«La serpiente me engañó, y comí.»
El Señor Dios dijo a la serpiente:
–«Por haber hecho eso, serás maldita entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón.»
El hombre llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven.
Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 97, 1. 23ab. 3c4 (R.: 1a)
R. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R.

SEGUNDA LECTURA

Nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 36. 1112
Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos santos
e irreprochables ante él por el amor.
Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.
Por su medio hemos heredado también nosotros.
A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad.
Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria.
Palabra de Dios.

Aleluya Lc 1, 28
Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú eres entre las mujeres.

EVANGELIO

Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 2638
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo:
–«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú eres entre las mujeres.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo:
–«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel:
–«¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó:
–«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.
Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.» María contestó:
–«Aquí está la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.
Palabra del Señor.

Se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas
Señor, recibe complacido el sacrificio que te ofrecemos
en la solemnidad de la Inmaculada Concepción
de la Virgen María,
y así como a ella la preservaste limpia de toda mancha,
guárdanos también a nosotros,
por su poderosa intercesión, limpios de todo pecado.
Por Jesucristo nuestro Señor.

Prefacio

EL MISTERIO DE MARÍA Y DE LA IGLESIA

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.

Porque preservaste a la Virgen María
de toda mancha de pecado original,
para que en la plenitud de la gracia
fuese digna madre de tu Hijo
y comienzo e imagen de la Iglesia,
esposa de Cristo,
llena de juventud y de limpia hermosura.
Purísima había de ser, Señor,
la Virgen que nos diera el Cordero inocente
que quita el pecado del mundo.
Purísima la que, entre todos los hombres,
es abogada de gracia,
y ejemplo de santidad.

Por eso,
unidos a los ángeles,
te aclamamos llenos de, alegría:

Santo, Santo, Santo...

Antífona de comunión
¡Qué pregón tan glorioso para ti, Virgen María!, porque de ti ha nacido el sol de justicia, Cristo, nuestro Dios.

Oración después de la comunión
Señor Dios nuestro,
que el sacramento que hemos recibido
repare en nosotros los efectos de aquel primer pecado
del que fue preservada de modo singular,
en su Concepción,
la Inmaculada Virgen María.
Por Jesucristo nuestro Señor.


Murillo, Inmaculada

OCTAVO DÍA DE LA NOVENA EN HONOR DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN



A la expectación 
Arcángel de Alarcón

iCuándo verán mis ojos aquel día
en que al Niño que virgen lo ha criado
le vea yo en mis Brazos reclinado!
-decía la dulcísima Maria-.

Abrazaré a la luz del alma mía,
daré mil pesos a mi dulce dueño,
y al que esta en mis entrañas disfrazado
le cantare cantares de alegría.

También los celestiales cortesanos,
gozosos de que es Dios hecho pasible,
le cantarán cantares cortesanos.

Me gozaré mirando al invisible,
y al incorpóreo servirán mis manos
con amor que entenderse es imposible.



ORACIÓN

¡Madre del alma, celestial María!
Con toda la ternura y el amor y el deseo de mi corazón
te elijo desde hoy como Reina, Señora y Madre de esta casa,
con todo lo que contiene, hijos, criados, animales y cosas,
y cada pieza con toda la que la llena.
Toma las llaves que te entrego como a la ama y Señora,
y concédeme la dicha de ser tu esclava y tu hija muy amante,
que sólo quiere ser tuya y obedecerte
con todo el corazón y el alma.
Concédeme, que nada haga sin consultártelo,
que obre en todas las ocasiones como tu obrarías,
con esa perfección de miras e intenciones sobrenaturalizándolo todo,
y con una vida de amor más del cielo que de la tierra.
Así quiero santificar mis actos.
Tú, desde hoy, serás para siempre la Señora,
la dueña y la Madre con nuevo título de las obras y de mis hijos,
siendo yo una pobrecita, pero obediente hija,
que te de gloria imitándote.
Quiero estar siempre en segundo término, Madre mía,
porque tu eres la primera en mí y en cuanto me rodee.
Desde ahora hasta mi muerte,
quiero vivir bajo el manto de mi dulce Madre,
y ya no estaré sola ni huérfana,
sino bajo tu dirección y tus miradas,
María, inmolándome en tu honor.
Te amo, y te haré amar con todas mis fuerzas,
y mi vida.
En todas las piezas está ya colocada tu imagen sacrosanta
para que las bendigas,
ahuyentes del enemigo
y que no permitas en ellas ninguna murmuración ni ofensa a Dios.
Impregna toda su atmósfera de pureza, Virgen Inmaculada,
para que nos respire más que blancura,
candor, inocencia, pudor, cruz, amor.
 Acepta por adelantado las penas y alegrías
que en estos cuartos tengamos.
¡Oh mi bendita y amada Madre!
¡Que desaparezca yo con todos mis defectos,
y que parezcas tú en mí,
con tu dulzura, tu caridad, abnegación, paciencia, humildad,
y con todas tus demás virtudes.
¡Oh mi Reina, somos tus vasallos!
! Oh mi Madre, mi amada Madre, somos tus hijos!
Amén.

ORACIÓN EN EL ACTO DE LAS ÚLTIMAS MIRADAS

          Es Jueves Santo, 28 de marzo de 2024, al filo de las 24:00 horas entre el Jueves y Viernes Santo. Han llegado las imágenes, cada u...