OFICIO DE LA VIRGEN MARÍA EN TIEMPO PASCUAL 4



Laudes
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO
Eres tú la mujer llena de gloria,
alzada por encima de los astros;
con tu sagrado pecho das la leche
al que en su providencia te ha creado.

Lo que Eva nos perdió tan tristemente,
tú lo devuelves por tu fruto santo;
para que al cielo ingresen los que lloran,
eres tú la ventana del costado.

Tú eres la puerta altísima del Rey
y la entrada fulgente de la luz;
la vida que esta Virgen nos devuelve
aplauda el pueblo que alcanzó salud.

Sea la gloria a ti, Señor Jesús,
que de María Virgen has nacido,
gloria contigo al Padre y al Paráclito,
por sempiternos y gozosos siglos. Amén.

SALMODIA
Ant. 1. Dichosa eres, María, porque de ti vino la salvación del mundo; tú que ahora vives ya en la gloria del Señor, intercede por nosotros ante tu Hijo.
Salmo 62, 2-9
EL ALMA SEDIENTA DE DIOS
Madruga por Dios todo el que rechaza las obras de las tinieblas.

¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.
Ant. Dichosa eres, María, porque de ti vino la salvación del mundo; tú que ahora vives ya en la gloria del Señor, intercede por nosotros ante tu Hijo.
Ant. 2. Tú eres la gloria de Jerusalén; tú, la alegría de Israel; tú, el orgullo de nuestra raza.
Cántico Dn 3, 57-88. 56
TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR
Alabad al Señor, sus siervos todos (Ap 19, 5).

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.   

Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.   

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.   

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.   

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.   

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.   

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.   

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.   

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.   

Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.   

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.   

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.   

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

Al final de este cántico no se dice Gloria al Padre.
Ant. Tú eres la gloria de Jerusalén; tú, la alegría de Israel; tú, el orgullo de nuestra raza.
Ant. 3. ¡Alégrate, Virgen María! Tú llevaste en el seno a Cristo, el Salvador.
Salmo 149
ALEGRÍA DE LOS SANTOS
Los hijos de la Iglesia, nuevo pueblo de Dios, se alegran en su Rey, Cristo, el Señor (Hesiquio).

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.
Ant. ¡Alégrate, Virgen María! Tú llevaste en el seno a Cristo, el Salvador.

LECTURA BREVE Is 61, 10
Desbordo de gozo en el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como a una novia que se adorna con sus joyas.

RESPONSORIO BREVE
V. El Señor la eligió y la predestinó.
R. El Señor la eligió y la predestinó.
V. La hizo morar en su templo santo.
R. Y la predestinó.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor la eligió y la predestinó.

CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Por Eva se cerraron a los hombres las puertas del paraíso, y por María Virgen han sido abiertas de nuevo.
Benedictus Lc 1, 68-79
EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
+ Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo,
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

El versículo Gloria al Padre se  dice al final de todos los salmos y cánticos, a no ser que se diga lo contrario.
La antífona se repite al final, como de costumbre.

PRECES
Elevemos nuestras súplicas al Salvador, que quiso nacer de María Virgen, y digámosle:
Que tu Madre, Señor, interceda por nosotros.

Oh Sol de justicia, a quien la Virgen inmaculada precedía cual aurora luciente,
— haz que vivamos siempre iluminados por la claridad de tu presencia.

Verbo eterno del Padre, que elegiste a María como arca incorruptible de tu morada,
— líbranos de la corrupción del pecado.

Salvador nuestro, que quisiste que tu madre estuviera junto a tu cruz,
— por su intercesión, concédenos compartir con alegría tus padecimientos y acudir diligentes a remediar los sufrimientos de nuestros hermanos.

Jesús, que, colgado en la cruz, diste María a Juan como madre,
— haz que nosotros vivamos también como hijos suyos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Según el mandato del Señor, digamos confiadamente: Padre nuestro.

Oración

Señor Dios todopoderoso, haz que, por la intercesión de santa María, Nuestra Señora del Milagro, nosotros, tus hijos, gocemos de plena salud de alma y cuerpo, vivamos alegres en medio de las dificultades del mundo y alcancemos la felicidad de tu reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo.

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

OFICIO DE LA VIRGEN MARÍA EN TIEMPO PASCUAL 3



Oficio de lectura
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO
Lucero de la mañana,
norte que muestra el camino,
cuando turba de continuo
nuestro mar la tramontana.
Quien tanta grandeza explica
sin alas puede volar,
porque no podrá alabar
a la que es más santa y rica.

Sois pastora de tal suerte,
que aseguráis los rebaños
de mortandades y daños,
dando al lobo cruda muerte.
Dais vida a quien se os aplica,
y en los cielos y en la tierra
libráis las almas de guerra,
como poderosa y rica.

Si vuestro ejemplo tomasen
las pastoras y pastores,
yo fío que de dolores
para siempre se librasen.
Tanto Dios se os comunica,
que sin fin os alabamos,
y más cuando os contemplamos
en el mundo la más rica. Amén.

SALMODIA
Ant. 1. María ha recibido la bendición del Señor y la misericordia de Dios, su salvador.
Salmo 23
Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos.

— ¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?

— El hombre de manos inocentes
y puro corazón,
que no confía en los ídolos
ni jura contra el prójimo en falso.
Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.

— Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria.

— ¿Quién es ese Rey de la gloria?
— El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra.
¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria.

— ¿Quién es ese Rey de la gloria?
— El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria. 
Ant. María ha recibido la bendición del Señor y la misericordia de Dios, su salvador.
Ant. 2. El Altísimo consagra su morada.
Salmo 45
Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.

Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar.

Que hiervan y bramen sus olas,
que sacudan a los montes con su furia:

el Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.

Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora.

Los pueblos se amotinan, los reyes se rebelan;
pero él lanza su trueno, y se tambalea la tierra.

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra:

Pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe,
rompe los arcos, quiebra las lanzas,
prende fuego a los escudos.

"Rendíos, reconoced que yo soy Dios:
más alto que los pueblos,
más alto que la tierra".

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Ant. El Altísimo consagra su morada.
Ant. 3. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, Virgen María!
Salmo 86
Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.

¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios!
"Contaré a Egipto y a Babilonia
entre mis fieles;
filisteos, tirios y etíopes
han nacido allí".

Se dirá de Sión: "uno por uno
todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado".

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
"Éste ha nacido allí".
Y cantarán mientras danzan:
"Todas mis fuentes están en ti"
Ant. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, Virgen María!

V. María conservaba todas estas cosas.
R. Meditándolas en su corazón.

PRIMERA LECTURA
Del libro del profeta Isaías 7, 10-14; 8, 10; 11, 1-9

EL EMMANUEL REY PACÍFICO

En aquellos días, habló el Señor a Ajaz, diciendo:
«Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.»
Respondió Ajaz:
«No la pido, no quiero tentar al Señor.»
Entonces dijo Isaías:
«Escucha, heredero de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará él mismo una señal. Mirad: la joven ha concebido y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, porque tenemos a Dios—con—nosotros.
Saldrá un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz brotará un vástago. Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de temor del Señor.
No juzgará por apariencias ni sentenciará sólo de oídas; juzgará a los pobres con justicia, con rectitud a los desamparados. Herirá al violento con la vara de su boca, y al malvado con el aliento de sus labios. La justicia será el ceñidor de su cintura, y la lealtad el cinturón de sus caderas.
Habitará el lobo con el cordero, y la pantera se echará con el cabrito, el novillo y el león pacerán juntos: y un niño pequeño los conducirá. La vaca pastará con el oso, sus crías yacerán juntas; el león comerá paja con el buey. El niño jugará junto al agujero del áspid, la criatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente. Nadie hará daño ni estrago por todo mi Monte Santo: porque estará lleno el país de ciencia del Señor, como las aguas colman el mar.»

Responsorio Cf. Is 7, 14; cf. 9, 6. 7
R. Mirad: la joven ha concebido y dará a luz un hijo, * y tendrá por nombre «Consejero admirable» y «Dios poderoso».
V. Se sentará sobre el trono de David y reinará para siempre.
R. Y tendrá por nombre «Consejero admirable» y «Dios poderoso».

SEGUNDA LECTURA
De los sermones de san Sofronio, obispo
(Sermón 2, en la Anunciación de la Santísima Virgen, 21-22. 26: PG 87, 3, 3242. 3250)

LA BENDICIÓN DEL PADRE HA BRILLADO PARA LOS HOMBRES POR MEDIO DE MARÍA

Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. ¿Y qué puede ser más sublime que este gozo, oh Virgen Madre? ¿O qué cosa puede ser más excelente que esta gracia, que, viniendo de Dios, sólo tú has obtenido? ¿Acaso se puede imaginar una gracia más agradable o más espléndida? Todas las demás no se pueden comparar a las maravillas que se realizan en ti; todas las demás son inferiores a tu gracia; todas, incluso las más excelsas, son secundarias y gozan de una claridad muy inferior.
El Señor está contigo. ¿Y quién es el que puede competir contigo? Dios proviene de ti; ¿quién no te cederá el paso, quién habrá que no te conceda con gozo la primacía y la precedencia? Por todo ello, contemplando tus excelsas prerrogativas, que destacan sobre las de todas las criaturas, te aclamo con el máximo entusiasmo: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. Pues tú eres la fuente del gozo no sólo para los hombres, sino también para los ángeles del cielo.
Verdaderamente, bendita tú entre las mujeres, pues has cambiado la maldición de Eva en bendición; pues has hecho que Adán, que yacía postrado por una maldición, fuera bendecido por medio de ti.
Verdaderamente, bendita tú entre las mujeres, pues por medio de ti la bendición del Padre ha brillado para los hombres y los ha liberado de la antigua maldición.
Verdaderamente, bendita tú entre las mujeres, pues por medio de ti encuentran la salvación tus progenitores; pues tú has engendrado al Salvador que les concederá la salvación eterna.
Verdaderamente, bendita tú entre las mujeres, pues sin concurso de varón has dado a luz aquel fruto que es bendición para todo el mundo, al que ha redimido de la maldición que no producía sino espinas.
Verdaderamente, bendita tú entre las mujeres, pues a pesar de ser una mujer, criatura de Dios como todas las demás, has llegado a ser, de verdad, Madre de Dios. Pues lo que nacerá de ti es, con toda verdad, el Dios hecho hombre, y, por lo tanto, con toda justicia y con toda razón, te llamas Madre de Dios, pues de verdad das a luz a Dios.
Tú tienes en tu seno al mismo Dios, hecho hombre en tus entrañas, quien, como un esposo, saldrá de ti para conceder a todos los hombres el gozo y la luz divina.
Dios ha puesto en ti, oh Virgen, su tienda como en un cielo puro y resplandeciente. Saldrá de ti como el esposo de su alcoba e, imitando el recorrido del sol, recorrerá en su vida el camino de la futura salvación para todos los vivientes, y, extendiéndose de un extremo a otro del cielo, llenará con calor divino y vivificante todas las cosas.

Responsorio S. Sofronio, Disertación 2
R. Verdaderamente, bendita tú eres entre todas las mujeres, ya que has cambiado en bendición la maldición de Eva. * Por ti la bendición del Padre ha brillado sobre los hombres.
V. Por ti alcanzan la salvación tus progenitores.
R. Por ti la bendición del Padre ha brillado sobre los hombres.

HIMNO TE DEUM
A ti, oh Dios, te alabamos,
a Ti, Señor, te reconocemos.

A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.

Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.

Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.

Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.

A ti te ensalza
el glorioso coro de los apóstoles,
la multitud admirable de los profetas,
el blanco ejército de los mártires.

A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra,
te aclama:

Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.

Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.

Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana
sin desdeñar el seno de la Virgen.

Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino del cielo.

Tú te sientas a la derecha de Dios
en la gloria del Padre.

Creemos que un día
has de venir como juez.

Te rogamos, pues,
que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.

Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.

La parte que sigue puede omitirse, si se cree oportuno.

Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.

Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.

Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.

Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.

Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.

Que tu misericordia, Señor,
venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.

En ti, Señor, confié,
no me veré defraudado para siempre.
Oración

Señor Dios todopoderoso, haz que, por la intercesión de santa María, Nuestra Señora del Milagro, nosotros, tus hijos, gocemos de plena salud de alma y cuerpo, vivamos alegres en medio de las dificultades del mundo y alcancemos la felicidad de tu reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo.

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

OFICIO DE LA VIRGEN MARÍA EN TIEMPO PASCUAL 2



Invitatorio
V. Señor, ábreme los labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

Ant. Aclamemos al Señor en esta fiesta de María Virgen.

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. 

Ant.
 
Aclamemos al Señor en esta fiesta de María Virgen.


Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes.
Suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos. 

Ant.
 
Aclamemos al Señor en esta fiesta de María Virgen.


Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. 

Ant.
 
Aclamemos al Señor en esta fiesta de María Virgen.


Ojalá escuchéis hoy su voz:
"No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto:
cuando vuestros padres me pusieron a prueba,
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras." 

Ant.
 
Aclamemos al Señor en esta fiesta de María Virgen.


Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
"Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso." 

Ant.
 
Aclamemos al Señor en esta fiesta de María Virgen.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. 

Ant.
 
Aclamemos al Señor en esta fiesta de María Virgen.

A continuación del salmo se dice el himno del Oficio de lectura o el de Laudes, según que el Invitatorio haya precedido a una u otra de estas Horas.

OFICIO DE LA VIRGEN MARÍA EN TIEMPO PASCUAL


I vísperas
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO
Todos te deben servir,
Virgen y Madre de Dios,
que siempre ruegas por nos
y tú nos haces vivir.

Tanta fue tu perfección
y de tanto merecer,
que de ti quiso nacer
quien fue nuestra redención.

El tesoro divinal
en tu vientre se encerró,
tan precioso, que libró
todo el linaje humanal.

Tu sellaste nuestra fe
con el sello de la cruz,
tu pariste nuestra luz,
Dios de ti nacido fue.

¡Oh clara virginidad,
fuente de toda virtud!
No ceses de dar salud
a toda la cristiandad. Amén.

Puede entonarse el himno a la Mare de Déu del Miracle en todas las horas. Conectar con el sonido, arriba de la página.

SALMODIA
Ant. 1. Dichosa eres, Virgen María que llevaste en tu seno al Creador del mundo.
Salmo 112
Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre:
de la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra?

Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo;
a la estéril le da un puesto en la casa,
como madre feliz de hijos.
Ant. Dichosa eres, Virgen María que llevaste en tu seno al Creador del mundo.
Ant. 2. Engendraste al que te creó y permanecerás virgen para siempre.
Salmo 147
Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.

Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;

hace caer el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. 
Ant. Engendraste al que te creó y permanecerás virgen para siempre.
Ant. 3. Tú eres la mujer a quien Dios ha bendecido, y por ti hemos recibido el fruto de la vida.
Cántico Ef 1, 3-10
Bendito sea Dios, 
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.
Ant. Tú eres la mujer a quien Dios ha bendecido, y por ti hemos recibido el fruto de la vida.

LECTURA BREVE Ga 4, 4-5
Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.

RESPONSORIO BREVE
V. Después del parto, ¡oh Virgen!, has permanecido intacta.
R. Después del parto, ¡oh Virgen!, has permanecido intacta.
V. Madre de Dios, intercede por nosotros
R. ¡Oh Virgen!, has permanecido intacta.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo
R. Después del parto, ¡oh Virgen!, has permanecido intacta.

CÁNTICO EVANGÉLICO
Antífona
El Señor ha mirado mi humillación y el Poderoso ha hecho obras grandes por mí.
O bien:
Me felicitarán todas las generaciones, porque Dios ha mirado la humillación de su esclava.
Magníficat Lc 1, 46-55
ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR
+ Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
La antífona se repite al final, como de costumbre.

PRECES
Proclamemos las grandezas de Dios Padre todopoderoso, que quiso que todas las generaciones felicitaran a María, la Madre de su Hijo, y supliquémosle diciendo:
Que la llena de gracia interceda por nosotros.
O bien:
Mira a la llena de gracia y escúchanos.

Señor, Dios nuestro, admirable siempre en tus obras, que has querido que la inmaculada Virgen María participara en cuerpo y alma de la gloria de Jesucristo,
— haz que todos tus hijos deseen y caminen hacia esta misma gloria.

Tú que nos diste a María por madre, concede por su mediación salud a los enfermos, consuelo a los tristes, perdón a los pecadores
— ya todos abundancia de salud y de paz.

Tú que hiciste a María la llena de gracia,
— concede la abundancia de tu gracia a todos los hombres.

Haz, Señor, que tu Iglesia tenga un solo corazón y una sola alma por el amor,
— y que todos los fieles perseveren unánimes en oración con María, la madre de Jesús.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Tú que coronaste a María como reina del cielo,
— haz que los difuntos puedan alcanzar con todos los santos la felicidad de tu reino.

Confiando en el Señor, que hizo obras grandes en María, pidamos al Padre que colme también de bienes al mundo hambriento: Padre nuestro.

Oración

Señor Dios todopoderoso, haz que, por la intercesión de santa María, Nuestra Señora del Milagro, nosotros, tus hijos, gocemos de plena salud de alma y cuerpo, vivamos alegres en medio de las dificultades del mundo y alcancemos la felicidad de tu reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo.

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
RECORDAREMOS LA FECHA CON TODO EL CARIÑO DE QUE SOMOS CAPACES Y NOS ENCOMENDAREMOS A LA MARE DE DÉU Y MARE NOSTRA.

POEMA DE VIERNES SANTO


No está pasando de vacío esta Semana Santa. Un amigo sacerdote me envía este soneto de su composición. Una maravilla que un día comentaré largamente en estas páginas:

LA CRUZ (Adoración)

Jesús fue en una cruz sacrificado
cual cordero llevado al matadero
tras de sufrir el juicio más severo,
con su muerte en la cruz nos ha salvado.

La víctima propicia la han alzado
haciendo Él de oferente y de cordero
en el ara sagrada de un madero
que de pies y de manos han clavado.

Ante esta cruz que me hizo un carpintero
manifiesto mi fe constantemente
recordando su muerte en el Calvario,

es el signo de Cristo que hoy venero
con el pueblo de Dios aquí presente
convertido en hermoso relicario.

Viernes Santo 2013
                                     Enrique Cervera López

Imagen: El Crucificado de Faustino Sanz

MISA DE LA DOLOROSA


Este día tiene misa propia del Viernes de la Quinta semana de Cuaresma, pero cuando la devoción popular es notoria hacia los dolores de la Virgen María, puede celebrarse la siguiente Misa

Nuestra Señora, la Virgen de los Dolores

Antífona de entrada Lc 2, 34-35
Simeón dijo a María: «Mira, este niño está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida; así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti una espada te atravesará el alma».

Oración colecta
Señor, tú que has querido que la Madre compartiera los dolores de tu Hijo al pie de la cruz; haz que la Iglesia, asociándose con María a la pasión de Cristo, merezca participar de su resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA
Aprendió a obedecer y se ha convertido en autor de salvación eterna

Lectura de la carta a los Hebreos 5, 7-9.
Cristo, en los días de su vida mortal,
a gritos y con lágrimas, 
presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte,
y fue escuchado por su actitud reverente. 
Él, a pesar de ser Hijo, 
aprendió, sufriendo, a obedecer. 
Y, llevado a la consumación, 
se ha convertido para todos los que le obedecen
en autor de salvación eterna.
Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 30, 2-3a. 3bc-4. 5-6. 15-16. 20 
R. Sálvame, Señor, por tu misericordia.

A ti, Señor, me acojo: 
no quede yo nunca defraudado;
tú que eres justo, ponme a salvo,
inclina tu oído hacia mí. R.

Ven aprisa a librarme, 
sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve, 
tú que eres mi roca y mi baluarte;
por tu nombre dirígeme y guíame: R.

Sácame de la red que me han tendido, 
porque tú eres mi amparo. 
A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás. R.

Pero yo confío en ti, Señor; 
te digo: «Tú eres mi Dios.» 
En tus manos están mis azares: 
líbrame de los enemigos que me persiguen. 

Qué bondad tan grande, Señor, 
reservas para tus fieles, 
y concedes a los que a ti se acogen a la vista de todos. R.

SECUENCIA
Esta secuencia es potestativa, y puede decirse entera o en forma abreviada, desde las palabras: Y, porque a amarle me anime, 

La Madre piadosa estaba
junto a la cruz y lloraba
mientras el Hijo pendía;
cuya alma, triste y llorosa,
traspasada y dolorosa,
fiero cuchillo tenía.

¡Oh cuán triste y cuán aflicta
se vio la Madre bendita,
de tantos tormentos llena!
Cuando triste contemplaba
y dolorosa miraba
del Hijo amado la pena.

Y ¿cuál hombre no llorara,
si a la Madre contemplara
de Cristo, en tanto dolor?
¿Y quién no se entristeciera,
Madre piadosa, si os viera
sujeta a tanto rigor?

Por los pecados del mundo,
vio a Jesús en tan profundo
tormento la dulce Madre.
Vio morir al Hijo amado,
que rindió desamparado
el espíritu a su Padre.

¡Oh dulce fuente de amor!,
hazme sentir tu dolor
para que llore contigo.
Y que, por mi Cristo amado,
mi corazón abrasado
más viva en él que conmigo.

Y, porque a amarle me anime,
en mi corazón imprime
las llagas que tuvo en sí.
Y de tu Hijo, Señora,
divide conmigo ahora
las que padeció por mí.

Hazme contigo llorar
y de veras lastimar
de sus penas mientras vivo;
porque acompañar deseo
en la cruz, donde le veo,
tu corazón compasivo.

¡Virgen de vírgenes santas!,
llore ya con ansias tantas,
que el llanto dulce me sea;
porque su pasión y muerte
tenga en mi alma, de suerte
que siempre sus penas vea.

Haz que su cruz me enamore
y que en ella viva y more
de mi fe y amor indicio;
porque me inflame y encienda,
y contigo me defienda
en el día del juicio.

Haz que me ampare la muerte
de Cristo, cuando en tan fuerte
trance vida y alma estén;
porque, cuando quede en calma
el cuerpo, vaya mi alma
a su eterna gloria. Amén.

Antífona antes del Evangelio
Feliz la Virgen María, que, sin morir, mereció la palma del martirio junto a la cruz del Señor.

EVANGELIO
Ella gemía y suspiraba como Madre piadosa al ver las penas de su divino Hijo

+ Lectura del santo Evangelio según san Juan 19, 25-27.
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre María la de Cleofás, y María la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre:
— Mujer, ahí tienes a tu hijo. 
Luego dijo al discípulo: 
— Ahí tienes a tu madre. 
y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.
Palabra del Señor.

O bien:

Una espada te traspasará el corazón

+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas 2, 33-35.
En aquel tiempo, el padre y la madre de Jesús estaban admirados por lo que decían del niño. 
Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: 
— Mira: Este está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será una bandera discutida: así quedará patente la actitud de muchos. Y a ti una espada te traspasará el corazón.
Palabra del Señor.

Oración sobre las ofrendas
Dios de misericordia, recibe los dones y oraciones que ofrecemos, a gloria de tu nombre, en esta fiesta de la Virgen María, a quién tú nos entregaste como madre amorosa cuando estaba junto a la cruz de tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

PREFACIO I DE SANTA MARÍA VIRGEN
LA MATERNIDAD DE MARÍA

V. El Señor esté con vosotros. 
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón. 
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. 
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, 
es nuestro deber y salvación 
darte gracias 
siempre y en todo lugar, 
Señor, Padre santo, 
Dios todopoderoso y eterno.

Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria 
en la memoria de santa María, siempre virgen. 
Porque ella concibió a tu único Hijo 
por obra del Espíritu Santo, 
y, sin perder la gloria de su virginidad, 
derramó sobre el mundo la luz eterna, 
Jesucristo, Señor nuestro.

Por él, 
los ángeles y los arcángeles 
y todos los coros celestiales 
celebran tu gloria, 
unidos en común alegría. 
Permítenos asociarnos a sus voces 
cantando humildemente tu alabanza:

Santo, Santo, Santo...

Antífona de comunión 1 Pe 4, 13
Estén alegres cuando compartan los sufrimientos de Cristo, para que, cuando se manifieste su gloria, rebosen de gozo.

Oración después de la comunión
Después de recibir el sacramento de la eterna redención, te pedimos, Señor, que, al recordar los dolores de la Virgen María, completemos en nosotros, en favor de la Iglesia, lo que falta a la pasión de Jesucristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.


ORACIÓN EN EL ACTO DE LAS ÚLTIMAS MIRADAS

          Es Jueves Santo, 28 de marzo de 2024, al filo de las 24:00 horas entre el Jueves y Viernes Santo. Han llegado las imágenes, cada u...